Pasar al contenido principal
Domingo 18 de Enero, 2026 241 vistas

El derecho y la realidad

Por Dr. Fulvio Gutiérrez
La experiencia adquirida en el ejercicio de la abogacía, y el continuo choque entre las normas jurídicas y lo que ocurre en la realidad que nos rodea, me fue llevando a profundizar en el análisis de la relación dialéctica que existe entre ambos. Porque está claro que el derecho busca regular la realidad social, proteger derechos y fomentar el bienestar, pero a su vez, la realidad social que es cambiante, a su vez transforma al derecho, que debe adaptarse para seguir siendo relevante y justo. El derecho es una creación social para ordenar y mejorar la realidad humana, regulando conductas y protegiendo derechos, aunque a menudo es la propia realidad social la que transforma y desafía al derecho. El derecho, en definitiva, busca traducir las necesidades y valores de la vida real en normas para asegurar la paz, la justicia y el bienestar colectivo. 
Es tan íntima esa relación entre el derecho y la realidad, que, si bien lo normal es que el derecho adapte sus normas para regular la realidad, puede ocurrir que sea el derecho quien provoca el nacimiento de una nueva realidad. Es como si una ficción jurídica da nacimiento a una nueva realidad. En resumen, el derecho intenta moldear la realidad hacia un ideal de justicia, pero también es moldeado por ella, en un ciclo constante de adaptación y transformación. 
Al filósofo francés Blaise Pascal se le atribuye la frase que dice que el derecho sirve para la realidad o no sirve para nada. Y ese concepto genérico, lo llevó a afirmar que la ley necesita de la fuerza, porque el derecho sin fuerza es impotente, y la fuerza sin derecho es autoritaria. En vedad, el pensamiento de Pascal en este tema, se redujo a esta frase: “La justicia sobre la fuerza, es la impotencia, la fuerza sin justicia es tiranía”. 
Se expresa de esta forma, la necesidad de un justo equilibrio que, en definitiva, viene a ser la esencia de un estado de derecho y de un sistema democrático.
El Derecho no solo sirve a la realidad, sino que, además, se sirve de la realidad, y siempre está a la zaga de la realidad. Salvo las ficciones legales, como ha ocurrido con el Derecho Informático y el Derecho Genético, que regulan fenómenos nuevos, que originaron especialidades jurídicas también nuevas. 
En definitiva, el Derecho no es un fin en sí mismo y no puede ser ajeno ni contrario a la realidad, salvo en los casos especiales mencionados. Las ficciones legales obedecen a necesidades originadas muchas veces por deficiencias legales, o vacíos, o lagunas jurídicas, y en otras, por el simple ejercicio del poder soberano del Estado. Hay fenómenos sociales, como la tecnología, la economía o los cambios culturales que no son definidos solo por la norma jurídica, sino que a sociedad los genera y el derecho los reconoce, y los regula.
Por eso señalé al inicio de estas reflexiones, la relación dialéctica entre el derecho, y la realidad. Dos conceptos diferentes, pero íntimamente relacionados entre sí, al punto que su mutua dependencia, exige que su estudio sea en conjunto. Mi intención es que estas reflexiones le sirvan al gobernante como al gobernado. Al primero para que comprenda esa relación dialéctica y guie su obrar en consecuencia; al segundo, para que comprenda como el devenir de los hechos de la vida en sociedad, motiva los cambios constantes de las normas que rigen, precisamente, en esa sociedad donde vive.