Por el Dr. César Suárez
El adecuado funcionamiento del cuerpo humano está vinculado a un equilibrio dinámico de cada una de sus partes y cada una depende de la otra y cuando una de ella falla por alguna razón hará perder ese equilibrio afectando de algún modo al resto de las funciones.
Por razones de orden práctico, el estudio y comprensión, al cuerpo humano se le divide en órganos y sistemas.
Cada sistema está ampliamente distribuido en todo cuerpo. El sistema neurológico concentra su masa principal en el cerebro pero se extiende a través de los axones de sus neuronas a cada centímetro y milímetro de sus tejidos en cualquiera de los órganos a través de una intricada red que continuamente lleva y trae información de cualquier milímetro de nuestra humanidad permitiendo movimientos voluntarios y automáticos (respiración, sudoración, digestión, , salivación, función autónoma cardíaca entre muchas otras) detecta estímulos y genera sensaciones que nos hace conscientes de lo que está ocurriendo en toda la extensión de la humanidad corporal.
El sistema circulatorio lleva a través de la bomba cardíaca, oxígeno a cada una de los millones de células que formas al cuerpo humano. El sistema neurológico autónomo se encarga de todas las funciones automáticas que nos mantiene vivos (respiración, cada latido cardíaco, y la función autónoma y automática que nos mantienen vivos durante el sueño y el reposo.
Se agregan el sistema inmunológico que vigila y combate el ingreso de microrganismos y de células elementos extraños poniendo en juego en cada sitio del organismo un mecanismo defensivo ante una agresión, el sistema digestivo que procesas los alimentos que consumimos, e sistema urinario que depura nuestra sangre, la función genital que asegura la procreación y la preservación de la especie.
También es y siempre ha sido esencial el sistema locomotor que permite movimiento y el desplazamiento.
La estructura del pie en condiciones de normalidad es una verdadera obra de ingeniería de la naturaleza donde el sistema óseo, muscular, circulatorio y nervioso trabajan en forma coordinada para lograr un equilibrio que permite la bipedestación humana y movernos, caminar, correr y hasta exigirlo en forma extrema en el caso de los deportes de élite.
Estamos de acuerdo que la naturaleza es inteligente y suele poner cada cosa en su lugar, pero a veces uno se pregunta, el quinto dedo del pie, siendo tan pequeño y periférico, para que sirve.
Bueno, el quinto dedo del pie, es parte de la unidad esquelética y si bien lo que observamos visualmente, es una calamitosa pieza anatómica está unido al quinto metatarsiano que es otro hueso, localizado en su borde externo de cada pie y es fundamental para la estabilidad lateral, el equilibrio y la propulsión al caminar.
Sin embargo, en la práctica cotidiana, este minúsculo dedo suele generar numerosos problemas, sobre todo a las señoras un tanto mayores y no tanto que por haber usado por años calzado que no se parece aun pie para estar a la moda, terminan con un callito doloroso, casi imposible de soportar, nadie puede concebir como se puede concentrar tanto dolor en un lugar tan pequeño.
Pero si el dolor del callo del quito dedo es insoportable, que decir cuando accidentalmente, caminando descalzo, te encontrás sorpresivamente con la pata oculta de una cama, disimulada por la colcha que la cubre, de das justo en el filo con el dedito chico.
En esa ocasión se escaparán de tu boca improperios imposible de reproducir en esta columna.
Cada quinto de dedo de cada pie tiene su historia que con su insignificante tamaño ha dejado recuerdos inolvidables y no en pocos, un presente vívido y doloroso en ese callito insoportable.
Domingo 08 de Febrero, 2026 129 vistas