Por Cary de los Santos Guibert
En 1929 arriba al puerto del Salto el nuevo vapor Ciudad del Salto, adquirido por la Compañía Uruguaya de Navegación Ltda., cuyo propósito era fortalecer la presencia nacional en los servicios del litoral. La ciudad siguió con interés la novedad: el buque representaba una apuesta moderna en un momento de creciente competencia fluvial.
RECEPCIÓN EN PUERTO SALTEÑO
La llegada del vapor generó movimiento inusual en los muelles. Autoridades locales, comerciantes y vecinos del Salto Oriental se acercaron a saludar a la tripulación y recorrer la embarcación. La prensa destacó el entusiasmo del público, que veía en la nave un orgullo local y una mejora necesaria para la comunicación con los principales puertos del Uruguay y la Argentina.
COMODIDAD Y SERVICIO PARA EL PASAJERO
El Ciudad del Salto ofrecía salones luminosos, camarotes ventilados y servicio atento, características que rápidamente se ganaron la preferencia de los viajeros. Su presentación fue elogiada como una evolución respecto a los vapores anteriores, combinando eficiencia y confort.
UNIONES COMERCIALES
Con su itinerario regular, el vapor reforzó el vínculo entre Salto, Paysandú, Concepción del Uruguay y Buenos Aires. Transportaba correspondencia, mercaderías y pasajeros esenciales para el comercio regional, contribuyendo al dinamismo económico del litoral.
IMPACTO EN LA VIDA SALTEÑA
Su entrada en servicio no solo modernizó el transporte fluvial: reafirmó la importancia del puerto salteño y el papel estratégico de la navegación en la vida cotidiana. Su silueta, reconocible y celebrada, marcó una época de renovado optimismo en torno al río. Hoy en la lejanía, su recuerdo queda en la memoria de algún viajero y en las fotografías conservadas.