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Jueves 26 de Marzo, 2026 170 vistas

Fotografías antiguas de Salto: La llegada de la luz eléctrica a Salto: El pulso del mercado central en 1916

Por Cary de los Santos Guibert.
UN CORAZÓN PRODUCTIVO
Hacia 1916, el Mercado Central de Salto se consolidó como uno de los espacios más dinámicos de la ciudad. Allí convergía buena parte de la producción hortícola y ganadera, transformándose en un verdadero centro de intercambio. Desde temprano, los vendedores llegaban en carros cargados de mercaderías, marcando el inicio de una jornada intensa que se extendía durante todo el día.
ESTRUCTURA CON HISTORIA
El mercado se organizaba en tres sectores bien definidos, pero uno de ellos conservaba la memoria de un tiempo anterior. En la parte posterior, la plaza empedrada —antiguo Corralón del Mercado de Salto (1868) — mantenía su función como espacio de acceso. Allí, bajo la sombra de los paraísos, ingresaban los carros por un portón hacia la calle 19 de Abril. En la planta superior se desarrollaba el mercado propiamente dicho, mientras que el subsuelo albergaba un mercado complementario.
VIDA Y DIVERSIDAD
La actividad era constante y variada. Se vendía de todo: desde flores hasta productos menos habituales, reflejo de una economía viva y diversa. El lugar no solo era punto de compra, sino también de encuentro social entre los vecinos del Salto. En la parte superior funcionaba el restaurante «Galileo», de Piastri, que en verano extendía sus mesas hacia la terraza. En el subsuelo, otro restaurante —propiedad de Ángel Testa— completaba la oferta junto a los puestos de frutas y otros productos.
UN ENTORNO EN MOVIMIENTO
El mercado no estaba aislado. A su alrededor se levantaban edificios que acompañaban el movimiento de la zona: desde construcciones modestas hasta comercios como el «Almacén y Bar Los Amigos», o el hotel frente a la estación Noroeste, donde llegaban viajeros desde Artigas y Brasil.