Por el Dr. César Suárez
Cuando escucho a determinados referentes, sobre todo a políticos, sociólogos, filósofos, influencers, opinólogos en general, se me termina desconfigurando la palabra libertad y entro en una suerte de confusión hasta terminar por no saber de qué se está hablando, aunque parece claro que la libertad de alguien termina cuando pretende entrometerse en el terreno de la libertad de los demás.
Frecuentemente, por lo menos en nuestro medio, la libertad va casi pegada a la palabra democracia, pero aquí en Uruguay, hace poco más de 50 años, legalmente se interrumpió para ser sustituida por una dictadura cívico - militar cuya prédica estaba dirigida a salvaguardar la libertad y la democracia que, según sus mentores, estaba en riesgo y parece ser que para que no se alterara, la suprimieron.
Volviendo al principio general de “los derechos de cada uno terminan donde comienzan los derechos de los demás”, en este punto, la libertad comienza a estar limitada sobre todo cuando los demás, cada vez tienen más derechos y en estas condiciones, mi libertad queda reducida, incluso dentro de mi casa, donde cada uno tiene un derecho para reclamar y yo termino por quedarme sin ninguno
El concepto de libertad sin duda muy controvertido y alcanza tópicos individuales, colectivos, sociales, filosóficos, físicos y ocupa una escala de diferentes categorías donde resulta casi imposible disponer satisfacer la totalidad de esa escala.
No es libre el que está preso y cuando es liberado, aunque la justicia no le reclame nada, asumirá una serie de compromisos que le restringirá la plena libertad porque siempre se estará sujeto a determinadas obligaciones si es que pretende vivir en sociedad que en la medida que se complejiza en su evolución se va restringiendo cada vez más y por más que se preconice que cada uno es libre de elegir, cuando hablamos de democracia, se hace necesario cumplir con infinidad de reglas que si uno elige violarlas seguramente se le termina su libertad individual y termina de acuerdo a lo que decida un juez, con la libertad recortada.
Libre era yo cuando era niño y vivía en la mitad de la nada, pero, de todos modos, yo no podía hacer lo que yo quisiera porque mis padres, abuelos y quienes les tocaba cuidarme se encargaban de restringir mi libertad y para empeorar mi situación, tuve la obligación de concurrir a la escuela.
En la Argentina, por ejemplo, el presidente proclama, “viva la libertad carajo” mientras amenaza a quien se le cruce con una motosierra a la vez que se somete a los designios extranjeros del presidente de Estados Unidos y las reglas estrictas del Fondo Monetario Internacional e incumple con las resoluciones parlamentarias aparentemente, haciendo uso de su concepto de libertad.
Según el diccionario, la libertad es la capacidad humana de actuar según la propia voluntad y conciencia, permitiendo tomar decisiones y perseguir objetivos sin interferencias externas, asumiendo responsabilidad por los actos propios. Es un derecho fundamental que garantiza la libre determinación y el estado de no sometimiento o esclavitud.
Para ser totalmente libre hay que ser como “El Orejano” de Serafín J. García, “¿Y a mí qué m'importa? ¡Soy chúcaro y libre!, ¡No sigo a caudiyos ni en leyes me atraco!, voy por los rumbos clariaos de mi antojo, y a naides preciso pa ser mi baquiano!”
Pero las tentaciones envuelven al hombre moderno lo han llevado a negociar su libertad para disponer todo lo que la industria ofrece y la publicidad promociona.
Televisión por cable, aplicaciones de cine, suscripción a canales deportivos, agua corriente, electricidad, moto, auto, seguro, patente, club, computadora, wifi, fibra óptica, teléfono celular, Ipad, emergencia móvil, mutualista, aire acondicionado entre otras chucherías. Con tanta cosa, para cuidar tus pertenencias, cámaras de vigilancia, alarma, seguro contra robo, daños e incendio y para pagar todo, esclavizarse con 2 trabajos o más y horas extras, vives en democracia, orgulloso de la libertad, intentando disfrutar la poquita que te queda si es que los que te rodean, te dejan.
Domingo 01 de Febrero, 2026 226 vistas