Por Armando Guglielmone
Instructor canino – Educador etólogo
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A finales de 1989, cuando cayó el muro de Berlín, en Alemania, terminaba en ese país un período sombrío en el cual se había instaurado un régimen de opresión sobre la población ejecutado por la Stasi, la policía secreta comunista de Alemania Oriental. Luego de ocurrido esto y reunificada Alemania esta fue disuelta, y entre las herramientas de opresión olvidadas en el desbande, habían quedado los perros usados por esta perversa policía secreta. Casi abandonados a su suerte en los caniles que les habían pertenecido a las fuerzas comunistas, contaban solo con la atención de quienes se habían ocupado en su momento de darles la atención necesaria.
Como que no se sabía bien qué hacer con ellos, eran muchos y no eran mascotas, si algo caracterizaba a los ovejeros alemanes de la DDR era su fuerte temperamento, perros seleccionados por décadas exclusivamente en función de sus capacidades de trabajo, resilientes y combativos. Muchos fueron adoptados por algunos de sus manejadores y otros pasaron a trabajar con los servicios de seguridad del nuevo estado reunificado alemán. También, lamentablemente, muchos fueron sacrificados, como muchos de los perros que se ocupaban de la guardia del corredor del infame muro de Berlín.
Estos perros vivían encadenados a correderas que les permitían desplazarse cuidando un sector determinado de este pasillo, estaban adiestrados para atacar todo aquel que intentara pasar por ahí, la agresión era su diario vivir, esto hizo que muchos no pudieron ser colocados y salvados. Este era un daño colateral, el costo de perros traumatizados por la casi total falta de roce humano, era solo el que se ocupaba de alimentarlos y cuidar su salud física quien conocían. También existía un grupo de estos perros dedicados exclusivamente a fino trabajo olfativo, se dedicaban a seguir a personas que el régimen comunista consideraba opositores. Cuando se accedió a las instalaciones de la Stasi se encontraron con miles de frascos, conteniendo en su interior, muestras de olor de las personas bajo sospecha.
El método era el siguiente, luego de haber obtenido una muestra de manera furtiva de la persona de interés, se le guardaba en un frasco sellado y con el nombre del sujeto. Cuando había que seguir a alguien, se buscaba su frasco, se le hacía oler al perro y a una distancia segura para que la víctima no se diera cuenta, este la seguía hasta donde fuera que estuviera, así podían saber donde era que estaba sin necesidad de alertarlo. Estos perros, conocidos como de líneas DDR, fueron la sangre que permitió salvar al ovejero alemán de la decadencia que ya estaba ocurriendo con la raza en occidente, empezándose a hacer desde ahí más evidente la separación entre líneas de trabajo y líneas de belleza.
En la antigua Checoslovaquia también ocurrió algo parecido, aunque acá estuvo más enfocado en la persecución y captura de quienes intentaban huir del comunismo. Usaron para este fin, la Policía de Frontera, ovejeros alemanes también seleccionados por aptitud y no estética, obteniendo perros grandes, fuertes y con mucha agresión intrínseca. Hoy día se mantienen muchas buenas líneas de sangre de estos perros, se les nombra como ovejeros alemanes de líneas checas. Ya de líneas DDR es bastante más difícil encontrar. Estos perros fueron el resultado de una necesidad particular de perro, aunque tal vez no sea la más moralmente correcta, animales nobles realizando tareas no tan nobles, tareas más bien, humanas.
Lunes 19 de Enero, 2026 310 vistas