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Domingo 11 de Enero, 2026 466 vistas

Pediatra advierte aspectos a tener en cuenta para evitar casos de ahogamiento y quemaduras solares en el verano

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, las actividades al aire libre, las salidas a la playa y el uso de piscinas se vuelven habituales para las familias. Sin embargo, esta época del año también implica mayores riesgos para la salud y la seguridad de los niños, especialmente en relación con el agua, la exposición solar y la alimentación. La pediatra Fernanda Barrón en diálogo con CAMBIO advierte sobre los principales peligros a los que están expuestos niños durante el verano y remarca que la supervisión adulta activa es la principal herramienta para evitar tragedias por ahogamientos, golpes de calor, quemaduras solares y cuadros digestivos. 
PELIGRO SILENCIOSO
“El ahogamiento es silencioso, ocurre en segundos y muchas veces pasa ante la mirada de un adulto que no se da cuenta”. El verano expone a niños  a múltiples situaciones de riesgo vinculadas al calor, la mayor exposición al sol, los cambios en la alimentación y, especialmente, a los entornos acuáticos. Según explica la médica pediatra, los ahogamientos representan hoy la principal causa de muerte accidental en la infancia, una realidad que se intensifica durante los meses de altas temperaturas. Para profundizar sobre estos temas, brindó recomendaciones claras y fundamentales para prevenir accidentes y cuidar a los más pequeños durante la temporada estival. La Pediatra señala que existe una falsa creencia muy instalada: pensar que el ahogamiento es un evento ruidoso y evidente. “En realidad es silencioso, ocurre en segundos y no avisa. El niño no grita, no tiene fuerza suficiente para pedir ayuda, sus movimientos son descoordinados y muchas veces parecen un juego”, explica. En apenas 20 o 60 segundos puede producirse un desenlace fatal”, advirtió.
“SABER NADAR NO PREVIENE AHOGARSE”
En niños mayores y adolescentes, el riesgo se relaciona con la audacia, la pérdida del miedo, el ingreso a zonas no habilitadas para baño y, en algunos casos, el consumo de alcohol. “Saber nadar no previene el ahogamiento. No es lo mismo una piscina que el mar o un río con corrientes. Confiarse es uno de los mayores errores”, advierte la especialista. La pediatra enfatiza que los flotadores, manguitos o salvavidas no evitan el ahogamiento. “Son elementos de apoyo, pero no sustituyen la supervisión. Pueden darse vuelta, desinflarse o generar una falsa tranquilidad”, relata. En relación a las piscinas, la pediatra hizo especial énfasis en la importancia del cerco perimetral de seguridad, considerada la medida más efectiva para prevenir ahogamientos. Este cerco debe rodear completamente la pileta y no la vivienda, contar con una altura mínima recomendada de 1,20 metros, no presentar espacios por donde un niño pueda pasar o trepar y tener una puerta con cierre automático y traba fuera del alcance de los niños. 
VERANO MAYOR RIESGO
El verano también implica un mayor riesgo por la exposición solar. La Pediatra recuerda que el 80% del daño solar que favorece el cáncer de piel se acumula en los primeros 18 años de vida. Evitar la exposición entre las 10 y las 16 horas, utilizar protector solar con filtro UVA y UVB mayor a 50, re aplicarlo cada dos horas, usar ropa adecuada, sombrero de ala ancha y asegurar una correcta hidratación son medidas clave, especialmente en niños.