Por Dr. Fulvio Gutiérrez
Cuando tomé conocimiento por los medios de comunicación, de la reunión de un organismo denominado CEFIR, confieso que me causó sorpresa. Primero, porque no conocía la existencia de dicho organismo, por lo cual me preocupé en conocer de qué se trata, que competencias tiene y quienes lo integran. Se trata de un organismo intergubernamental autónomo, integrado por países del denominado Grupo de Río y de la Unión Europea, creado por un acuerdo celebrado en Río de Janeiro el 27 de junio de 1999, que se denomina “Centro de Formación para la Integración Regional”, (CEFIR), dotado de personalidad jurídica y patrimonio propio.
Tiene como objetivo principal promover un intercambio de conocimientos y experiencias entre Europa y América Latina en materia de formulación, gestión y ejecución de políticas públicas relativas a la integración regional. El acuerdo fue aprobado por nuestro país por la Ley No. 17.377 de 24/7/2001.
En segundo lugar, tiene su sede en la ciudad de Montevideo, y el actual presidente del Consejo Directivo es el Dr. Alberto Volonté. Es decir, para nuestro país, el organismo tiene una antigüedad de 25 años, y con absoluta franqueza, no conozco que, en todo ese tiempo, haya sido partícipe de alguna actividad trascendente para nuestro país, en la competencia que el organismo tiene.
Por eso me llamó la atención que el gobierno actual le ha dado, cuando el pasado 14 de enero, se realizó una reunión en la cual participaron la subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores Valeria Csukasi, el ex canciller del Banco Interamericano de Desarrollo Enrique Iglesias, el ex canciller y secretario general de ALADI Sergio Abreu, el ex presidente del Consejo de Seguridad de la ONU Elbio Roselli, el asesor del presidente Yamandú Orsi, Álvaro Padrón, y el presidente de CEFIR, Alberto Volonté. El motivo de dicha reunión, se centró en que el Presidente Orsi, quería analizar temas de coyuntura internacional, con el objetivo de elaborar un documento que sirva de base para luego convocar a todos los partidos políticos, para tratar de unificar la postura de Uruguay, ante los distintos acontecimientos mundiales, que han modificado en los últimos meses, la situación de América Latina en el mundo. ¡Pavadita de tema! Dicho documento estará pronto, según se dice, durante el correr del presente mes de enero.
En verdad, el tema en sí, es muy importante, y de ahí, seguramente se deriva la trascendencia que el gobierno le ha dado a la referida reunión. Sin embargo, la intención del gobierno no fue bien recibida por la oposición. Motivos había, y motivos sigue habiendo.
Me parece que el gobierno ha actuado con cierta ligereza, con poca cintura, y demostrando mala memoria. Porque en materia de Derecho Internacional, pero sobre todo de política internacional, juegan algunos intereses y factores políticos que son trascendentes, y actitudes que, en algunos aspectos, pueden resultar un obstáculo para buscar acuerdos. En ese sentido, una crítica importante, se deriva de que el gobierno uruguayo, siempre se ha alineado en base a conceptos ideológicos, aceptado la batuta de Brasil, lo que se ha exteriorizado fundamentalmente con negarse a reconocer como tal, a la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela, y a alinearse sin dudar, a aquellos países que lo apoyaban. Pero hay más. Nadie olvida cuando la Ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, expresó en una entrevista una frase matadora:"Gracias Revolución cubana por haber sido y ser luz permanente para la Libertad”, expresión que, sin duda alguna, asegura su adhesión incondicional al gobierno antidemocrático de Cuba, lo que, en términos más de entrecasa, es una grosería. Y la otra metida de pata, se exteriorizó cuando el gobierno de Orsi no consultó a la oposición, para designar embajadores a Carolina Ache, Martin Silva y Beatriz Argimón. El gobierno pensó simplemente que la venia del Senado estaba asegurada por la mayoría con que cuenta en esa Cámara. Grave e infantil error político. Nadie duda que la oposición tomó nota, y guardó la rabia para una ocasión oportuna. Y la ocasión oportuna llegó.
Está claro que el gobierno de Orsi, no tuvo en cuenta que hay actitudes y decisiones, que condicionan acuerdos futuros, y que cuando se actúa con apresuramiento, alguna deuda hay que pagar. Como decía don Pepe Batlle, el que se precipita, se precipita. En política, siempre se requiere habilidad, estrategia para maniobrar y negociar, y, además, inteligencia para adaptarse a circunstancias cambiantes. A veces hay que recordar que hay situaciones que obligan a dar un paso hacia atrás, para luego dar dos hacia adelante. Y no al revés.
En fin, enero ya se va, y recordando la promesa de Orsi, la oposición espera la documentación prometida para su estudio. Porque el derecho a pedir, hay que saberlo ganar.
Domingo 25 de Enero, 2026 242 vistas