En el marco del desarrollo del Plan Nacional de Salud Mental, Salto ha sido sede de la segunda mesa de diálogo interinstitucional, un espacio que congregó a diversos actores sociales y académicos con el fin de diagnosticar y trazar las estrategias de atención para los próximos años. El evento contó con la participación destacada del Magister Enrico Irrazábal, representante de la Facultad de Psicología, quien aportó una visión crítica sobre la implementación de la normativa vigente y los desafíos éticos que enfrenta el sistema de salud uruguayo.
ABORDAJE
Durante su intervención, Irrazábal destacó la heterogeneidad de la mesa como un valor fundamental para abordar un tema de alta complejidad. Sin embargo, no esquivó la autocrítica institucional al señalar el retraso en la aplicación de la Ley de Salud Mental (aprobada en 2017 y reglamentada en 2018). Según explicó, el plazo original para su plena extensión vencía en 2025, pero debido a la falta de avances concretos, se ha debido modificar la meta hacia el año 2029.
DEL PACIENTE
AL CIUDADANO
Para el académico, el núcleo del problema no es solo administrativo, sino de "paradigma". El nuevo enfoque busca romper con la visión histórica que "cosificaba" al paciente, transformándolo en una patología en lugar de un sujeto. "El paciente se convierte en usuario junto con organizaciones sociales y familiares. Empiezan a constituirse como ciudadanos. Esa fue una pérdida histórica: el paciente se convertía en una enfermedad y no en un sujeto de derechos", afirmó Irrazábal. Este giro radical exige que los profesionales y técnicos reconozcan que no poseen el monopolio del conocimiento. "El otro también sabe y hay que componer saberes", subrayó, haciendo hincapié en que la intervención solo es efectiva cuando se construye un espacio de confianza y seguridad.
CAPACITACIÓN
VS. FORMACIÓN
En reuniones mantenidas con integrantes del Cenur Litoral Norte, el jerarca diferenció entre la formación académica de largo aliento y la capacitación instrumental más práctica y accesible para actores comunitarios. A pesar de las diferencias técnicas, fue enfático en la necesidad de la unidad: "Tenemos que aprender a trabajar juntos. Es fácil declararlo, pero muy difícil implementarlo". Irrazábal lamentó la pérdida de cinco años en la aplicación efectiva de la ley y recordó que Uruguay enfrenta padecimientos que no permiten "juegos de ningún tipo". Si bien el suicidio es un capítulo alarmante, el experto instó a mirar la salud mental como una integralidad histórica, social y económica.
INCERTIDUMBRE GLOBAL
Haciendo referencia a conceptos de Michel Foucault sobre la "escisión" del ser humano, el Magíster invitó a recomponer la visión de la salud, eliminando la frontera artificial entre lo físico y lo mental. Finalmente, reflexionó sobre cómo la incertidumbre del mundo moderno —marcado por conflictos bélicos televisados y una capacidad armamentística que cuestiona la existencia misma de la vida— impacta directamente en la psiquis de los ciudadanos, incluso en comunidades aparentemente distantes como la de Salto. "Esa presentación del mundo incierto nos genera cosas en diferentes planos", concluyó, reafirmando que las políticas sanitarias deben ser, ante todo, locales y variadas para ser efectivas.