Por Pablo Perna
¿Qué sería del mundo sin Abogados? Por costumbre ancestral en el mes de diciembre en Uruguay el 1°se celebra el día del Escribano, el 3 el día del médico y el 4 el día del abogado, pero por esas cosas raras uruguayas, por ley se impuso que el día del abogado sería el 9 de mayo de cada año, pero como toda ley que va en contra de la costumbre o como los romanos llamaron: “consuetudo contra legem”, esa fecha legal pasa desapercibida y el 3 de diciembre se toma como nuestro verdadero día, donde se reciben obsequios, rosarios de salutaciones y la “Asociación de Abogados” celebra ya anunciando el fin de año y la anhelada feria judicial.
En una de las tantas series de los dibujos “Los Simpson”, Bart le dice al abogado de su padre: “Dr. Hot cuando yo crezca quiero ser un abogado como usted?”, a lo que el abogado le responde: “bien por ti muchacho, lo que más necesita este país es más Abogados, ¿te imaginas este mundo sin abogados?”, en ese momento se le abre una nube de pensamiento donde aparece un paraíso con personas de diferentes nacionalidades tomadas de la mano cantando “somos felices”, con un arcoíris de fondo y un sol que les sonríe.
La abogacía, al igual que la prostitución, es de las profesiones más antiguas que existen, no por ser placenteras, sino por ser absolutamente necesarias. El origen surge desde el neolítico, en Babilonia y Egipto se recurría para la solución del conflicto a sabios o personas influyentes. En Grecia las partes debían defenderse a sí mismas, pero también se acudían a personas instruidas para que los ayudara, siendo Pericles por su extraordinaria habilidad en oratoria es que se consideró el primer abogado. En la antigua Roma, se formaliza la profesión llamándolos “Advocatus”, que significa “llamado al auxilio”, de aquí viene la definición actual de “Abogado”. La abogacía era considerada una labor social, por ese motivo estaba prohibido que el “Advocatus” cobrara por esos servicios, hasta que un emperador tuvo la brillante idea de prohibir esa obscena idea de no poder cobrar honorarios.
Hoy con más de 20 años ejerciendo la profesión, puedo afirmar que nuestra sociedad sin la existencia de los Abogados seria un verdadero caos. He podido corroborar que del amor al odio hay un solo paso, cuando veo que hijos quieren ver muertos a sus padres y viceversa. Que personas que se amaron, tuvieron hijos y durmieron años juntos haciendo proyectos, hoy se odian o amigos que un día para el otro por dinero se distancian. Estamos para buscar justicia cuando uno mata y sale libre impunemente o con glamur entre hermanos y socios se estafan y mienten y así un rosario de conflictos inhumanos.
Sin lugar a dudas el Abogado es el muro silencioso de la contención de los conflicto individuales diarios, custodios de secretos, defendiendo muchas veces juicios perdidos pero con la convicción de “que no está muerto quien pelea”, y que te defiende cundo nadie cree en ti, y que por esto muchas veces no somos comprendidos, pero eso nos no preocupa.
Una vez de muy joven, litigando con un “viejo” abogado, el cual respeto, por defender a mi cliente casi me agarro a los piñazos en el juzgado y el veterano muy sereno me dio un gran consejo, que al principio no lo comprendí, pero luego con el tiempo cuando descubro que mi cliente era un perfecto imbécil e ingrato, comprendí la sabiduría de los años, cuando sostuvo: “Dr. cálmese, tenga cuidado, a los Abogados no nos quieren, nos necesitan”. En el día del abogado quería compartir estos floridos pensamientos: ¡Feliz día a mis colegas Abogados!
Viernes 05 de Diciembre, 2025 589 vistas