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Lunes 10 de Agosto, 2026 121 vistas

Algunos renglones

Por el Padre Martín Ponce De León
Generalmente trato de tener un tema concreto o alguna historia de vida como para compartir un artículo. Hoy no tengo ninguna historia ni ningún tema. Hoy solamente poseo renglones sueltos. Podría decir que este artículo está compuesto de esos retazos de reflexiones que han ido quedando y hoy las junto y, con atrevimiento, envío.
¿Me molesta el tener una importante deuda de gratitud "con el de arriba"?
Muchas veces me olvido de que le debo lo que soy y actúo como si fuese el único responsable de ser quien soy.
Muchas veces me olvido de vivir en una actitud de reconocimiento y gratitud.
Muchas veces actúo sin tener en cuenta que todas mis posibilidades se las debo a Él.
Muchas veces ni me molesto en buscar los medios para retribuirle lo mucho que me ha dado y lo que me permite realizar.
Sé que esa deuda aumenta constantemente y, muchas veces, olvido mi condición de deudor, por más que Él se encargue de hacérmelo recordar
¿Estoy dispuesto a dar una mano a los demás como ellos me la brindan constantemente?
Ayer recibía y leía una entrevista a Ricardo Darin sobre su participación en la película "El elefante blanco". Hoy recibía un "recuerdo inolvidable" sobre el compromiso de Monseñor Angelelli (Obispo argentino víctima de la triple A).
Ambas cosas me llevan a pensar y repensar mi compromiso con los más pobres.
¿Realmente me puedo sentir cercano a ellos?
¿Ellos pueden sentirme cercano?
¿Puedo decir que ellos son parte preferencial en mi opción por Cristo?
¿Puedo sentir que estoy haciendo algo para que ellos puedan sentirse alguien dentro de este hoy?
¿Les estoy ayudando a ser personas que merecen ser tratados como tales?
Sé que estos renglones suelto para s y no pretenden otra cosa que plantear algunas de esas muchas preguntas que galopan por mi ser.
Quizás para algunas de ellas tenga algún esbozo de respuesta. 
Quizás para muchas solamente deba agrandar el signo de interrogación.
La inmensa mayoría de estos interrogantes solamente pueden encontrar una respuesta en un encuentro sincero conmigo mismo o escuchando a esos seres que Dios ha puesto en mi vida y me ayudan a ser mejor persona de lo que hoy soy.
Muchas de estas respuestas solamente podrán responderse con actitudes de vida que uno debe llegar a conocer y con coraje reconocer y asumir.
Todas las respuestas deben pasar por compromiso, entrega y gozoso desinterés.
Todas las respuestas no pueden limitarse a ser líneas sueltas, sino que deben incorporarse al ser uno mismo y obrar en coherencia para con ello.
Sería muy cómodo pretender encontrar la respuesta en las posibles opiniones de los demás, pero, uno lo sabe, la única respuesta válida está en uno mismo.
Sería muy fácil poder construirse sobre líneas sueltas, pero somos una unidad y no hay lugar para renglones sueltos como puede suceder con este artículo.
Los renglones sueltos no son reflejo de nuestra realidad ya que nos resulta imposible vivir la vida sin esa unidad que nos identifica. Somos lo que, verdaderamente, dicen nuestras acciones y lo que nos dicen nuestras intenciones. 
Los renglones sueltos nos pueden servir para alguna situación puntual o, como en este caso,ayudarnos desde un artículo que puede resultar inconexo o incoherente.