Por Gustavo Varela
A principio de la semana se terminó de dilucidar el manido tema del fideicomiso, que tanto revuelo había levantado, y que culminó con más escándalo que los protagonizados por Wanda Nara en el vecino país.
Se autorizó, con votos de la CORE y algunos otros de la oposición, a endeudarse a la Intendencia de Salto, por hasta U$S.60.000.0000 a 20 años, parte para pagar la fiesta política de los últimos gobiernos, y parte, para llevar a cabo un plan de obra de reconstrucción del terremoto que asoló en Salto, por parte del gobierno del célebre “Terminator” de Lima.
En mi condición de Edil suplente, no procedí a votar, aunque sí procedí a expresar mi posición con referencia al tema, que fue coincidente con la que sostuve permanentemente con los gobiernos de signo diferente al mío, no coincidir con endeudamientos a largo plazo, que los termina pagando la gente con mucho sacrificio, aunque no se entienda, como estadísticamente ha ocurrido.
Lamento tener dicha postura para con una solicitud de mi partido, pero no puedo traicionar lo que siempre sostuve.
Sé que es una postura rara para estos tiempos donde se rasgan las vestiduras cuando el endeudamiento es ajeno, y los acusan de aumentar el costo país, pero que pasa a santificarse de manera milagrosa cuando el endeudamiento es propio, y pasa a permitir el desarrollo.
En ambas caras de la moneda política se nota. Conservadores que protestan cuando son oposición y se abrazan a los préstamos cuando son gobierno, y los llamados progresistas viceversa.
Creo que se podría haber transitado otro camino, aunque entiendo y comprendo a todos los gobernantes, que reciben cajas fundidas y piensan que en cinco años no se van a poder recuperar.
Y desde esta columna quiero decir algo que no se me permitió decir en sala pues se me terminó el tiempo y no me lo prorrogaron.
Si cuando culmine el actual período de gobierno, mis temores de que un préstamo de éste tipo que se votó, resulta mucho más beneficioso que perjudicial, no tendré ningún problema en públicamente reconocerlo.
Yo quiero que a este gobierno le vaya bien, pues es el gobierno que yo voté, y para eso vamos a trabajar, pero ayudar no siempre quiere decir aceptar todo lo que se propone.
Alternativas siempre hay, si se busca el bien colectivo.
Desde el gobierno del Cr. Minutti hasta hoy, el gasto de la Intendencia se ha multiplicado por siete (7), como consecuencia de administraciones que pensaron en la suerte personal y electoral de los diferentes Intendentes, y parece increíble, pero el gobierno del Cr, hizo muchísimas más obras repito, con siete veces menos de recursos.
Ojalá que entre todos podamos construir gobiernos que piensen y trabajen, sólo pensando en mejorar la calidad de vida de los salteños.
Es con ese espíritu, que éste escriba, se despide, deseando a todos muy felices fiestas, y que el año 2026, sea el comienzo de un Salto hacia el futuro.
Sábado 27 de Diciembre, 2025 169 vistas