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Lunes 06 de Abril, 2026 8 vistas

Crece la esperanza

Por el Padre Martín Ponce De León
En este hoy tan convulsionado surge con fuerza la realidad de que Jesús, con su mensaje de amor, está vivo y entre nosotros. 
Parecería que los seres humanos solamente conocen el lenguaje de los misiles o los drones. Solamente conocen el lenguaje de las amenazas y de las represalias.
En este hoy donde la droga va ganando adictos y su destructivo poder gana espacios. En este hoy donde muchos han bajado los brazos y, progresivamente van perdiendo la dignidad.
En este hoy donde tantas familias están sumergidas en dificultades. En este hoy donde, tal vez, conseguir un trabajo digno no sea sencillo de lograr.
Sí, en este hoy, brilla con luz propia, la presencia viva de Jesús con su mensaje dignificador ya que colmado de amor.
Sin lugar a dudas, necesitamos saber descubrirlo detrás del rostro de tantos que con total claridad nos lo muestran. Sucede que nos quedamos en lo que vemos y no nos hemos acostumbrado a ver más allá de las cosas.
A lo largo de la historia de la humanidad, Dios nos ha mostrado que se manifiesta de diversas maneras, pero, siempre, valiéndose de las mismas cosas de nuestra historia. Nos dice de su inmensidad a través del universo, nos dice de su poder a través del agua, de su cercanía desde un amigo, de su solidaridad desde una mano generosa. Así podríamos ver diversas maneras como se nos muestra Dios y como necesitamos saber descubrirle.
Sabiendo mirar nuestro hoy, podemos descubrir la realidad de la certeza que nos dice la Escritura: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?”
Jesús está vivo entre nosotros, en esa persona que es capaz de hacerse un tiempo en su tiempo, para poder escuchar a los demás.
Jesús está vivo entre nosotros, en esa persona que, siempre posee la mano extendida para ayudar desinteresadamente, a quien se lo solicita.
Jesús está vivo entre nosotros, en esa persona que constantemente está atenta a las necesidades de su esposo, para ayudarle en su enfermedad.
Jesús está vivo entre nosotros, en esa persona que regala la calidez de su sonrisa sincera mientras recibe a quien se llega hasta ella.
Lo podemos ver en aquella persona que dedica parte de su tiempo a brindar una ayuda a personas necesitadas de su barrio.
Lo podemos descubrir en aquellos seres que, con coraje aceptan y viven su enfermedad.
Para poder ver a Jesús presente y vivo en nuestra historia necesitamos saber mirar en horizontal. Allí nos encontraremos con Él.
Su múltiple presencia nos hace confiar en que es posible revertir tantas situaciones angustiosas del hoy.
Lo suyo dice de la vida, de la felicidad, de la alegría y del amor. Su resurrección es un anuncio de que la muerte ha sido vencida y continuará siendo vencida en la medida que crezca su presencia entre nosotros.
Crece la esperanza en la certeza de que si somos capaces de poner lo mejor (que no quiere decir lo óptimo o lo perfecto) de nosotros al servicio de los demás se estará construyendo un mundo mejor desde las posibilidades de hoy.
Jesús está vivo y necesitamos abrir bien nuestros ojos para poder verlo en esos seres que nos lo muestran e intentar aprender de ellos y obrar en consonancia con lo que nos enseñan.
Jesús está vivo y nos hace crecer la esperanza, ya está entre nosotros.