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Viernes 15 de Mayo, 2026 290 vistas

Cuando los “Pastores Evangélicos” ingresan a la “Casta Política”

Por Pablo Perna
Decir que eres “político” es sinónimo de gozar de no tan buena fama, pero no hay lugar a dudas que es la política que conduce al mundo y los políticos son los choferes del viaje; siempre alguien tiene que conducir y una vez en el volante los choferes son respetados. Dicen que los “políticos” son una “Casta” y tienen toda la razón del mundo, es una casta al igual que cualquier otro rubro: el de los abogados, médicos, mecánicos, vendedores de ollas Essen, pastores o clubes deportivos. Todos vivimos en nuestro propio mundo, aislados por intereses y lenguajes comunes, pero la diferencia crucial entre la casta política y el resto es que mientras en unas compartimos afinidades, en la otra unos gobiernan y otros obedecen.
Alguien tiene que ocupar esos cargos de poder, en Uruguay hasta ahora han sido ocupados por políticos criollos tradicionales y de carrera, como Sanguinetti, Lacalle, padre e hijo, Jorge Batlle, Vázquez, Mujica y Orsi. O en Salto: Malaquina, Minutti, Fonticiella, Coutinho, Lima y ahora Albisu. No han existido líderes extraños como Milei que surge al estrellato como mediático en la Argentina, o Trump en EEUU que provenía del mundo empresarial y del show. O Volodímir Zelenski que de ser comediante en la ficción haciendo una parodia que llegaba a ser presidente de su país, mas tarde se transforma realmente en presidente de Ucrania. Ejemplos de outsider que llegan al poder sobran, ¿pero nuestro país esta librado de esa realidad mundial?
Hace tiempo vi una serie argentina en Netflix, llamada “El Reino”, donde el protagonista era un pastor evangélico de gran carisma, interpretado por Diego Peretti, actuando el Chino Darin, Nancy Duplaa y Joaquín Furriel entre otros; comienza la serie con el asesinato de su compañero de fórmula a la presidencia argentina, quedando a un paso de poder lograrlo. Allí, el púlpito se transforma en estrado y el sermón en discurso político, mostrando cómo la fe puede ser el motor más eficiente para movilizar a espíritus sensibles o a quienes se sienten olvidados por las "castas" tradicionales. 
Este guion de suspenso encuentra hoy un eco real en la figura del argentino, multimillonario, pastor evangélico, propietario de su iglesia montada en California, EEUU, Dante Gebel. Este argentino, de ser discípulo del famoso y olvidado pastor Giménez, hoy maneja varias Ferrari, tiene yates, aviones, llena estadios en cualquier parte del mundo hoy haciéndolo con su monologo “PresidAnte”; en Montevideo a fines del año pasado colmó el “Antel Arena” y confieso que quise estar presente para escucharlo, en cuanto lo considero una persona muy inteligente, con gran astucia para seducir a masas, pero no llegué. Ahora el pastor pretende ser presidente de la Argentina en el 2027, compitiendo con MiIei. Se auto define: “Yo soy un influencer, soy un comunicador de valores”, “cuando me llaman pastor, me quieren bajar el precio”.    
¿Qué puede pasar en Uruguay? Aunque nos sentimos protegidos por nuestra histórica laicidad, los números invitan a la reflexión. En nuestro país conforme a nota del domingo publicada por Diario “El País”, analizando el fenómeno del pastor Gebel, informan que existen más de 50 corrientes evangélicas con más de 300.000 adeptos y 1.400 templos distribuidos por todo el país. Si bien el fenómeno de líderes evangélicos aquí es más lento que en Argentina o Brasil, el crecimiento es sostenido y el capital electoral está allí, latente. El futuro de la política uruguaya podría enfrentarse pronto a este dilema. Mientras que las castas políticas actuales sigan compartiendo su tiempo con la ciudadanía, el espacio no será ocupado por líderes de la espiritualidad, que, como la serie “El Reino”, saben que la fe es la herramienta más poderosa para que el pueblo acepte obedecer incrédulamente,  más en política que se sabe que el voto no es racional, sino emocional. 
Al fin del día, Uruguay puede encontrar su salvación, si los políticos tradicionales ya no logran convencer con sus promesas, los pastores evangélicos podrán salvarnos con milagros, donde el Estado falla en dar soluciones, la fe aparece para darnos esperanzas. ¡Bienvenidos a la “casta política” y sálvese quien pueda!