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Domingo 12 de Julio, 2026 87 vistas

Cuidado con los “errores”

Dr. Fulvio Gutiérez
Los “errores” inexplicables que ha cometido el Presidente Orsi, han cambiado de categoría, Pasaron de ser errores económicamente relevantes, como el caso de la famosa camioneta de alta gama que adquirió con una fórmula variopinta de pago, a otros de menor monto económico, como el último, consistente en no haber pagado el denominado “impuesto de Primaria”, vinculado a un inmueble de su propiedad, a la omisión en declarar las reformas hechas en otro inmueble, también de su propiedad, y la falta de regularización catastral de esas obras. 
Esta situación ha dado lugar asimismo a los más variados e imaginativos argumentos, de pretendida justificación provenientes de algunos jerarcas o dirigentes del FA. Se ha dicho, por ejemplo, con cierto desprecio e irresponsabilidad, que cualquiera se puede olvidar de pagar sus obligaciones tributarias, que ahora se va a denunciar a los integrantes del gobierno que se atrasen un día en el pago de la luz, o que es un tema terminado tratando de restarle relevancia.
Lo que sucede es que no es un tema terminado, ni es algo que le puede pasar a cualquiera. Es una situación que se generó cuando Yamandú Orsi era intendente de Canelones, etapa en la cual, uno de los ejes de su gestión, consistió en fiscalizar férreamente el cumplimiento en el pago de tributos por parte de todos los titulares de inmuebles en el departamento, así como, controlar que las características reales del inmueble coincidieran con las declaradas. Y si se constataba incumplimiento se sancionaba al infractor.A eso se agrega, casi nada, que cuando esto “saltó”, Orsi ya no era Intendente, sino que es el Presidente de la República. Porque cualquier persona puede razonar, que si el entonces Intendente y ahora Presidente, no fue ni es cuidadoso y ordenado en el pago de sus obligaciones, cualquier otro obligado tributario está igualmente disculpado por ser omiso y hasta elusivo, y solo regularizar su situación cuando la misma queda al descubierto. Porque seamos claros, tanto lo de la camioneta como los de las propiedades con irregularidades no se “arregló” espontáneamente por el presidente. Se trató de emparchar cuando “saltó la liebre”. Que vaya uno a saber quién la hizo saltar
Lo que sí llama también la atención y es de mínimo sentido común, es que el entonces Intendente y actual Presidente, que todos sabemos ha tenido en el desempeño de aquel cargo y tiene en el actual (cosa de toda lógica) un importante número de asesores y colaboradores, no haya tendido a nadie que lo advirtiera de las situaciones irregulares en las que incurría.  Es más, esos secretarios y asesores, tienen principalmente la tarea de que él, en su momento Intendente y ahora Presidente, tenga sus obligaciones personales regularizadas.
Salvo que estos temas Yamandú Orsi los haya mantenido en su más absoluta reserva o que, como dijimos más arriba, alguien en lugar de cuidar su situación personal, haya ayudado a que “saltara la libre”. 
Por eso es imprescindible que se ponga por delante la ética personal de quien ocupa un cargo presidencial, puesto que constituye el núcleo moral de la función pública, y exige que sus convicciones, valores y conducta privada, se traduzca en un ejercicio de poder, orientado exclusivamente al bien común. Por eso, su accionar exige vocación de servicio, probidad, trasparencia y un estricto ajuste a las normas jurídicas vigentes, entre otras obligaciones. No es, entonces una exageración, recordar que los griegos, hace más de dos mil quinientos años, nos enseñaron que la política no está separada de la ética pública, y que los ciudadanos alcanzaban la plenitud moral, cuando servían a la comunidad. Y los griegos son los padres de nuestra civilización occidental.
Lo que pasó, ya pasó. No se puede volver atrás, más allá que la omisión o el error ya fuera salvado. Pero cuidado, no se puede repetir. Bajo ningún concepto. Por el bien personal del Sr. Presidente, y por el prestigio de nuestro país.