Pasar al contenido principal
Domingo 04 de Octubre, 2026 22 vistas

Desde Sócrates a la IA

Por el Dr. César Suárez
Una frase célebre atribuida al filósofo griego Sócrates decía “yo sólo sé que no sé nada” en épocas que el conocimiento en términos generales era escaso y eran muy pocos los pensadores que se dedicaban a razonar sobre el conocimiento humano, después han transcurrido algo así como 2400 años y en todo ese periodo la humanidad fue adquiriendo un cúmulo enorme de información con la intercalación de aportes de un número creciente inventores, primero como baquianos, experimentados observadores de la naturaleza que sumaron habilidades trasmitidas a otros y que fueron allanando el camino a nuevos conocimientos.
Cuando los conocimientos se acumularon lo suficientes hubo que dividirlos en disciplinas y sistematizar la enseñanza en forma organizada creándose universidades con programas definidos y en forma curricular hasta poder llegar a certificar profesiones tituladas.
La enseñanza sistematizada en universidades comenzó al final del siglo once y principio de siglo doce centralizadas en monasterios, en organizaciones clericales de la edad media donde la enseñanza se centralizaba en pocas disciplinas basadas en la recopilación de antiguos textos y donde la teología tenía la predominancia por la influencia de la iglesia católica y los textos bíblicos, pero también se enseñaba arte, derecho, medicina, otorgando títulos que eran válidos en toda Europa.
Ya hace casi 1000 años se creó en Italia la Universidad de Bolonia (año 1088), la Universidad de París, en Francia (1150), Oxford 1167 y Cambridge en Inglaterra (1209), la Universidad de Salamanca en España (1218).
A partir de la creación de las universidades el conocimiento se organizó, se sistematizó, se universalizó, multiplicando las oportunidades de aprender en forma coherente y generar nuevos conocimientos que acumulados tuvieron su primera gran “explosión” hacia el renacimiento con la industrialización generando un progreso continuado y llegando al siglo 19 con memorables inventos en comunicación a distancia y en el área de la mecánica para el transporte con vehículos auto propulsados y las primeras máquinas voladoras, la creación de cine, en el siglo 20 se aceleró el conocimiento, la ultra automatización de la industria, la producción se multiplicó por muchas veces lo que facilitó el aumento inusitado de la población y su supervivencia.
El planeta tierra, tal cual es, con su naturaleza pura, estaría en condiciones, sin la intervención de la creatividad del hombre, de alimentar no más de 30 millones de personas, pero la población actual ha multiplicado esa cifra por 250 veces y estos 8.000 millones de personas que vivimos ahora, de algún modo sobreviven por la optimización de el perfeccionamiento de la agricultura y industrialización.
En la segunda mitad del siglo 20 nos asombró el desarrollo de la informática, en nuestro siglo 21 explotaron las herramientas de comunicación que dejaron al mundo entero al alcance de un mensaje, una llamada telefónica o una video llamada y si algo nos faltaba, en un abrir y cerrar de ojos, la inteligencia artificial irrumpió entre nosotros, revolucionando el mundo más allá de lo creíble y comprensible.
Tanto conocimiento acumulado, necesita de millones de personas estudiando, pensando, inventando, creando, y aprendiendo, cada disciplina se atomizó en infinidades de especialidades, y como es imposible para el cerebro humano saber todo, con la inteligencia artificial ha juntado en su memoria todo o casi todo el conocimiento humano acumulado, y por lo que se dice, va por más, esperemos que no se vaya de las manos y termine por tomar el comando por si sola y comience a prescindir del manejo humano.
Mientras tanto, yo, al igual que el filósofo Sócrates, sólo sé que no sé nada y termino, al igual que cualquier hijo de vecino y si quiero saber algo, termino por consultar, la inteligencia artificial.