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Domingo 10 de Mayo, 2026 185 vistas

Es difícil que el chancho chifle

Por el Dr. César Suárez
Los seres humanos somos capaces de comunicarnos con otras personas a través de sonidos con herramientas anatómicas que podemos ir educando con el curso del tiempo siendo nuestro principal instrumento, las cuerdas vocales situadas en nuestra laringe, cuya forma y estructura están dispuesta para lograr con su vibración, y movidas por el aire que respiramos y exhalamos, y a través del entrenamiento, a emitir palabras diferentes que construyen nuestros idiomas que otros tienen la capacidad de comprender. 
Sin embargo, tenemos otros recursos para emitir y educar sonidos sin necesidad de ninguna otra herramienta externa y sin usar las cuerdas bucales, se trata de soplar y modular la salida del aire a través de los labios, contrayendo las mejillas. Esta virtud bien entrenada permite interpretar música y establecer señales de sonido agudo que se pueden trasmitir por el aire a cierta distancia y ser captada e interpretada por el oído de otras personas e incluso, por los animales domésticos que suelen responder a un silbido.
Hay algunos animales que tienen cierta capacidad de silbar y su sonido suele ser repetitivo como sucede con algunas aves, que no dejan de ser mensajes que quizás interpreten los de su misma especie pero que son inteligibles para nuestra capacidad de comprensión.
Sin embargo, se dice que los delfines son capaces de emitir agudos silbidos que recorren largas distancias y que contienen mensajes diferentes y bien definidos y claramente interpretables para los de su propia especie por más que los seres humanos no los podamos desentrañar.
Pero hay otros animales que silban, de mucho de los cuales me acabo de esterar ahora que existían en alguna parte, tales como, algunas marmotas o algunos pájaros como el cenzontle, el urutaú, y otros más conocidos como los loros, periquitos, halcones y otros tipos de animales como las serpientes, cobayas, ratas, el perro salvaje asiático, las orugas silbadoras, ranas de Madagascar.
También existen las marmotas silbadoras con un muy fuerte silbido, que también se les conoce con el nombre de cerdos  silbadores, pero la mayoría de los animales hasta donde yo sé, no silban, incluyendo al chacho que no es que no quiera, el problema es que no puede porque su anatomía no se le permite, le hace imposible inflar las mejillas ni sostener el aire dentro de su boca que es demasiado grande por eso es que todo el mundo dice “es difícil que el chancho chifle” más diría, imposible por eso la gente suele usar esa muletilla cuando ve imposible que algo suceda, aunque a veces sucede
Pero no sé porque siempre se meten con el chancho que termina por ser un referente frecuente del refranero popular.
“A cada chancho le llega su San Martín” para cuando el destino parece inevitable, “se hizo el chancho rengo” para el que se desentiende de un compromiso, “como chancho en el maizal” para el que está disfrutando pleno sin atender a más nada, pero también conviene saber que “la culpa no la tiene el chancho, si no el que le da de comer, y cuando algo es muy breve suele ser “cortito como patada de chancho”,  y cuando algo resulta más insignificante que lo esperado “cómo será la laguna que el chancho la cruza al trote”, y para los que hacen de la pulcritud extrema u principio innegociable, tiene que saber que “chancho limpio, no engorda” y cuando algo resulta casi imposible, tal como ya fue dicho, “es difícil que el chancho chifle”, pero al final nos tiene que quedar bien claro, que la culpa, no la tiene el chancho.