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Fotografías antiguas de Salto: Juan Bautista Emilio Soulez: un químico e industrial, pionero de la industria conservera del Salto Oriental

Barraca de cueros, tonelería y depósito de sebo, y muelle de atraque.

LOS ORÍGENES DE “LA CONSERVA”

Formado en la Facultad de París, Juan Bautista Emilio Soulez fue uno de los precursores de la industria conservera del litoral uruguayo. En agosto de 1873 solicitó autorización a la Junta Económico Administrativa del Salto para instalar una fábrica de carnes conservadas y caldos concentrados. Asociado con su pariente León Domecq, impulsó el establecimiento denominado «La Conserva», situado a orillas del río Uruguay, a unos dos kilómetros de la ciudad, entre la grasería de Dickinson y Cía. y la curtiembre de Tordesillas, próximo al saladero La Caballada. Con el tiempo, aquel paraje adoptó el nombre de la fábrica. Actualmente, el antiguo emplazamiento corresponde al espacio público conocido como Plazoleta y Parque Salvador Mattos Netto.

INNOVACIÓN Y PRESTIGIO INTERNACIONAL

Bajo su dirección se introdujeron procedimientos industriales destinados al aprovechamiento integral del ganado. La producción comprendía carnes conservadas mediante vapor, corned beef, caldos concentrados y extractos de carne. La calidad alcanzada permitió abastecer al Ejército Francés, exportar corned beef a Inglaterra y comercializar productos de la marca Cibils y Soulez en Europa y Norteamérica. La fábrica llegó a tener capacidad para faenar cuarenta mil reses anuales y ocupar alrededor de trescientos obreros durante la temporada de producción, convirtiéndose en uno de los establecimientos industriales más importantes del litoral.

CONTINUIDAD DE UNA INDUSTRIA

En 1880 «La Conserva» pertenecía a Cibils Hermanos, mientras Soulez continuaba dirigiendo la elaboración de extractos de carne. Décadas después, en 1926, el doctor Oscar Acosta documentó su trayectoria en La industria de las carnes en el Uruguay. El Saladero «La Conserva». Para entonces, el establecimiento era explotado por J. Castaños y Cía., integrada por José Castaños, Salvador Mattos y Enrique Fleurquin. La iniciativa de Soulez dejó una huella perdurable en el desarrollo industrial del Salto Oriental.