Según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP), el 42,7% de los uruguayos tiene algún trastorno del sueño. Se trata de un fenómeno global -la Organización Mundial de la Salud estima que el 40% de la población mundial duerme mal- pero en Uruguay adquiere características propias que lo convierten en un problema urgente de salud pública.
VIVIR CONECTADOS
Estamos frente a una verdadera epidemia de insomnio, advierte y no es un problema menor, ni transitorio, sino una señal de alarma colectiva. La hiperconectividad, el estrés persistente y la autoexigencia son enemigos del descanso. Las listas mentales, las preocupaciones económicas, familiares o laborales, y el ritmo de vida fragmentado impiden que el cuerpo se relaje como necesita. Y la consecuencia se ve en los datos: las mujeres, duermen en promedio 15 minutos menos por noche que los hombres, debido -en parte- a una mayor carga de responsabilidades de cuidado. La situación es especialmente grave entre adolescentes. Según el informe el 50% de los jóvenes reconoce dormir mal por el uso de pantallas. En niños menores de 12 años, más del 53% presenta trastornos del sueño vinculados al uso de dispositivos electrónicos después de las 20 horas.
MEDICACIÓN
Ante este panorama, muchos recurren a soluciones rápidas: pastillas, suplementos o bebidas que prometen «sueño profundo». Dormir bien no se logra con un frasco. Se construye con hábitos consistentes y apoyo profesional cuando hace falta.