Por Enrique Henderson
Tras meses de un hermetismo que alimentó todo tipo de especulaciones en los pasillos de la política salteña, el dirigente colorado Marcelo Malaquina reapareció con un comunicado oficial de alto voltaje, al anunciar su ruptura con la gestión de la Coalición Republicana, Malaquina no solo toma distancia del oficialismo liderado por Carlos Albisu, sino que abre un nuevo e incierto capítulo en la gobernabilidad del departamento.
FIN DE LA "CONFIANZA"
El documento emitido por el dirigente es una radiografía del desencanto. Malaquina sostiene que, "a ocho meses de haber asumido la gestión departamental, no se han consolidado las condiciones mínimas para un funcionamiento genuino de la Coalición Republicana". El texto señala que "el éxito electoral no es un cheque en blanco: No alcanza con ganar. Es imprescindible honrar el espíritu con el que fue concebido, diálogo real, respeto entre los socios y cumplimiento de los compromisos asumidos", expresa. Para Malaquina, la actual administración se ha convertido en un "proyecto cerrado", donde la toma de decisiones no responde a una construcción colectiva, sino a una dinámica que excluye a los socios estratégicos que hicieron posible el triunfo.
EL DESMARQUE DE LOS CARGOS
Uno de los puntos más ríspidos del comunicado es la aclaración sobre los integrantes de su sector que hoy forman parte del Ejecutivo Departamental. En un movimiento que vacía de contenido la representatividad de su agrupación en el organigrama actual, Malaquina fue enfático al desmarcarse de dichas designaciones. El dirigente aclaró que estas participaciones responden a "situaciones individuales" y no a una definición política o estratégica de su sector. Con esto, Malaquina envía un mensaje interno y externo demoledor: la presencia de nombres colorados en el gabinete no implica, bajo ningún concepto, el aval ni la participación de su espacio en la construcción del gobierno. Denuncia, además, que su agrupación ha sido privada de ámbitos reales de incidencia, quedando relegada a un rol de "espectador en la gestión".
LA SOMBRA DEL PASADO
Quizás el párrafo más contundente y con mayor carga política es el que apunta a la identidad del actual gobierno. Malaquina recuerda que la ciudadanía expresó en las urnas una clara voluntad de cambio, una promesa de renovación que, a su juicio, ha sido traicionada por el pragmatismo del poder. "Hoy volvemos a ver a los mismos actores que han sido protagonistas de los últimos 15 años", señala el dirigente. Para Malaquina, la actual gestión "corre el riesgo de convertirse en un más de lo mismo" bajo una nueva etiqueta, algo que sostiene sector se niega a convalidar.
NUEVO ESPACIO POLÍTICO
El comunicado marca además el lanzamiento de un nuevo proyecto. Malaquina ha convocado a un proceso de construcción de un espacio abierto a todos aquellos que crean en una "forma distinta de hacer política, basada en el diálogo, la responsabilidad institucional y, por encima de todo, el cumplimiento de la palabra empeñada", expresó.