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Jueves 08 de Octubre, 2026 30 vistas

Dos tercios de los uruguayos creen que la democracia es la mejor forma de gobierno, pero solo la mitad está satisfecha

Uruguay continúa destacando en la región por su alto nivel relativo de apoyo a la democracia, de satisfacción con su funcionamiento, y de bajo apoyo a una solución autoritaria. Sin embargo, comparado con sí mismo, hay caídas que encienden luces amarillas.
VARIACIONES
Uruguay es reconocido hace mucho como un país con una democracia sólida. Una de las bases de esta solidez es su cultura política (que se compone, entre otras cosas, de los valores y creencias de los ciudadanos respecto al régimen de gobierno). En estudios comparados de opinión pública, como el Latinobarómetro (que se realiza desde 1995), Uruguay siempre ha ocupado lugares de destaque. Una nueva edición de Latinobarómetro (cuyo trabajo de campo en Uruguay se realizó por Equipos Consultores durante el primer semestre de 2026), muestra la confirmación de algunos de los rasgos más notorios de la cultura política uruguaya, pero también algunas variaciones que constituyen señales de alerta. 
EL APOYO A LA DEMOCRACIA 
Casi dos de cada tres uruguayos dicen que "la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno". Aproximadamente uno de cada ocho considera que "en algunas circunstancias un gobierno autoritario puede ser preferible", y uno de cada seis afirma que les "da lo mismo" el régimen de gobierno. Por tanto, con claridad, la amplia mayoría de la población uruguaya tiene concepciones preferentemente democráticas, aunque casi un tercio (sumando las últimas dos categorías) puede ponerlas eventualmente en duda. Las convicciones democráticas de los uruguayos, aunque siguen siendo mayoritarias, están menos extendidas que antes. Miradas en mediano plazo, podrían identificarse algo así como dos grandes etapas: una larga desde 1995 hasta 2015, en la que el apoyo a la democracia se ubicó casi siempre por encima del 75% (e incluso en el primer tramo sostenidamente por encima del 80%); y una segunda etapa podría marcarse desde 2016 en adelante, en la que se notan dos características: a) una disminución del apoyo promedio (en la primera etapa el promedio es de 78%, y en la última década de 68%); y b) una mayor volatilidad de los resultados, lo que dificulta hablar de una "tendencia" clara, más allá de que el "escalón" sea más bajo que el anterior.
SATISFACCIÓN CON LA DEMOCRACIA 
Un indicador diferente, que también releva el Latinobarómetro, es la "satisfacción con la democracia". Una cosa es el apoyo conceptual al régimen de gobierno (que refleja una estructura de valores) y otra cosa es la evaluación puntual respecto a cómo este régimen está funcionando en la actualidad. En este tema, la opinión de los uruguayos se divide en dos. En 2026 casi la mitad de la población está "muy satisfecha" o "más bien satisfecha" con respecto a cómo la democracia funciona en nuestro país, y otro tanto está "no muy", o directamente "nada" satisfecha.
¿UN GOBIERNO NO DEMOCRÁTICO? 
Latinobarómetro también interroga a los ciudadanos si les importaría que "un gobierno no democrático llegara al poder si soluciona los problemas" del país. Ante esta pregunta, la opinión de los uruguayos se divide. Algo más de la mitad (52%) rechaza esta posibilidad, pero 45% se muestra de acuerdo con la alternativa propuesta. Este resultado parece contradictorio con el mayoritario apoyo a la democracia declarado en el primer indicador y, al menos en parte, podría serlo. Pero, en realidad, son indicadores de naturaleza diferente. El primero apunta a medir un valor en abstracto, y el segundo está más conectado con las insatisfacciones y las necesidades concretas (es decir, más asociado al segundo indicador). Tampoco puede interpretarse que un gobierno "no democrático" signifique para el público necesariamente una dictadura o un régimen autoritario, ya que para las personas los significados de democracia son múltiples y, por lo tanto, su ausencia también puede significar cosas diferentes. Pero, en todo caso, en combinación con los indicadores anteriores, también representa una alerta respecto a la solidez de las convicciones democráticas de los uruguayos. Esta alerta se acentúa cuando se analiza la evolución histórica. Si bien esta pregunta ha sido menos regular que las otras, en la serie de Latinobarómetro se aprecia que la medición de 2026 es, en Uruguay, la que muestra un menor rechazo a la alternativa no democrática.
EN BALANCE 
Las convicciones democráticas de los uruguayos, y la satisfacción con su funcionamiento, muestran luces y sombras. Los resultados pueden considerarse buenos o muy buenos en términos de apoyo conceptual a la democracia, y más matizados, con juicios divididos, en torno a la satisfacción con el funcionamiento democrático. Asociado a esto último, emerge un grupo que podría aceptar una alternativa no democrática. La comparación regional deja al país, como es habitual, bien parado. Pero la comparación consigo mismo muestra, en todos estos indicadores, señales que atender.