En un esfuerzo por integrar la vida académica con el bienestar de la comunidad universitaria, el edificio anexo se ha transformado en un escenario de aprendizaje y recreación. Bajo el lema "Se va la Topa", la Universidad pública reafirma su postura: los cuidados de calidad no son un accesorio, sino una prioridad institucional. Es una actividad sin costo. Dirigido a hijas e hijos de docentes, funcionarios y estudiantes universitarios, el proyecto surge como respuesta a una necesidad concreta detectada dentro de la comunidad educativa. El balance al cierre de la actividad ha sido altamente positivo y se potencia algunos aspectos para futuras intervenciones.
ESPACIO PARA
LAS INFANCIAS
La iniciativa, que despliega una variada agenda de actividades artísticas y lúdicas, busca ofrecer un entorno seguro y estimulante donde niños y niñas puedan jugar y aprender. Más allá del entretenimiento, Se va la Topa funciona como un pilar de apoyo para que estudiantes, docentes y trabajadores puedan conciliar sus responsabilidades académicas y laborales con la vida familiar.
CRONOGRAMA
Las jornadas, que destacan por su enfoque pedagógico y creativo, se mantendrán activas en el edificio anexo hasta el pasado viernes. Durante estos días, el color y la expresión artística serán los protagonistas, demostrando que la Universidad pública es también un espacio habitado por las infancias. "En Se va la Topa jugamos, aprendemos y nos divertimos, entendiendo que el cuidado es un derecho que la Universidad debe garantizar con excelencia".
OBJETIVO PRINCIPAL
El objetivo principal es claro: Propiciar un espacio de cuidado en el período de receso de educación formal, buscando generar un espacio de disfrute, que invite a lo lúdico y el compartir con otros pares. En cuanto a la dinámica diaria, existe una planificación previa, pero con un criterio fundamental: la flexibilidad. Se busca que las propuestas sean flexibles, adaptadas a las demandas e intereses de los niños y niñas que integran el espacio en las diferentes ediciones.