Hoy comienza la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una práctica inherente al ser humano, pero que muchas veces se descarta por mitos, miedos e inseguridades. Protege contra infecciones respiratorias y enfermedades diarreicas, y ayuda a prevenir la obesidad y otras enfermedades no transmisibles: no es magia, es lactancia materna. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), practicarla de forma exclusiva —es decir, alimentar al lactante únicamente con ella durante los primeros seis meses de vida sin otro alimento ni agua— es, de todas las intervenciones preventivas, la que tiene el mayor impacto en la reducción de la mortalidad infantil.
METAS
Desde hoy hasta el 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una oportunidad para recordar que la OMS planteó el objetivo mundial de aumentar la tasa de lactancia materna exclusiva hasta al menos el 50 %. Si bien datos del Ministerio de Salud Pública (MSP) y Unicef Uruguay muestran que, en Uruguay, la tasa alcanza el 57,4 %, en el mundo solo el 38 % de los lactantes de 0 a 6 meses entran en estos parámetros. Incluso en Uruguay se registran grandes diferencias según el subsector. El informe Estado de situación de la práctica de la lactancia materna y las políticas de apoyo, protección y promoción en Uruguay.
ESTÍMULOS
La lactancia materna reduce los costos de atención médica y estimula el desarrollo cognitivo, promoviendo economías más fuertes y saludables en el futuro. De esta forma, se afirma que no se trata solo de hacer lo correcto, sino también de actuar de forma inteligente.