Por Armando Guglielmone.
A esta altura nadie duda que el verano llegó, pese a tener unos días atípicos en los cuales está agradable, Salto no defrauda, y el sol acá pareciera que pega más fuerte. Bastaría un poco de sentido común para darse cuenta que no se puede dejar un perro al rayo de sol en estos momentos, o salir a pasear con ellos en la carrocería de una camioneta con el piso de esta quemando sus pies. Pero el sentido común parece que escasea, o tal vez sea falta de consideración de sus propietarios, pero peor que esto es la desconsideración profesional de quienes deberían dar el ejemplo.
Hace unos días atrás en los cuales el marcador de temperatura indicaba 41 grados, iba pasando frente a una veterinaria ubicada en una avenida en la cual el sol se luce, ya que los árboles…, bien gracias, y había sobre la camioneta que utilizan ahí, un dogo argentino tremendamente acalorado, jadeando a más no poder el pobre. Tal vez el que paró ahí era solamente un ayudante, pero si carece de sentido común este, bien podrían los profesionales encargados darse cuenta del sufrimiento del perro y tal vez bajarlo, me parece.
Pero hay algo peor, como siempre, y es la aberración cometida cuando esquilan a perros que no requieren en absoluto de esto, o lo hacen cuando no deberían, porque mejor asegurarnos el dinero ahora que esperar un poco. El pelo, como lo he explicado infinidad de veces, funciona como protección contra el ambiente. Los perros, en su mayoría, mudan el pelo adecuándolo a las variaciones de temperatura, fino en verano y grueso en invierno. Es cierto que teniéndolo en ambientes climatizados artificialmente este cambio a veces se alarga, pero cepillándolo a diario ayudamos a que sea más rápido. Entiendo que hay dueños que igual quieren que los esquilen, pero un buen veterinario debería explicarle el por qué no es conveniente, sea por la raza y lo malo de hacerlo o porque debería esperar un poco dadas las circunstancias. Si vamos a llevar a nuestro perro a la playa, a exponerlo al sol, aún siendo tal vez necesario esquilarlo cada tanto, esperemos a volver de esta, el pelo de este funciona como filtro de los rayos solares, ni que hablar de protegerlo de picaduras de insectos.
Hace poco un cliente que tiene un pastor blanco suizo lo había enviado a una veterinaria a bañar y sobre todo para que le cepillaran el pelo de invierno que aún tenía a montones. Total que volvió hecho un enchastre, lleno de nudos, peor que antes. Lo llevan a otra clínica veterinaria para que lo cepillen solamente, e increíblemente lo devuelven esquilado, con un pompón en la punta de la cola. No hubo consulta previa a los dueños ni aviso, decisión “profesional”.
Estamos viviendo tiempos complicados, todo criterio lógico está alterado y perros y propietarios estamos cada vez más expuestos a cualquier mala decisión, debemos estar más atentos que nunca, por nuestros perros.
Lunes 05 de Enero, 2026 93 vistas