La ciudad de Salto enfrenta un escenario crítico en sus calles. Mientras el país observa con preocupación el aumento general de la siniestralidad, nuestro departamento se consolida como un punto de máxima alerta, donde la combinación de motocicletas, imprudencia horaria y fallas en los elementos de protección personal está configurando una realidad de «código rojo» para la salud pública local.
EL PREDOMINIO DEL BIRRODADO
En Salto, la motocicleta no es solo el principal medio de transporte; es también el epicentro de la tragedia. Siguiendo la tendencia nacional que marca que el 65,3% de los lesionados totales viajaban en moto, en nuestra jurisdicción la cifra se vuelve aún más dramática al analizar la gravedad: tres de cada cuatro heridos graves en el departamento son motociclistas. A diferencia de lo que ocurre en otros puntos del país donde las rutas nacionales (jurisdicción de Policía Caminera) son el escenario principal, en Salto el peligro es doméstico. El 56% de los fallecimientos y la gran mayoría de los siniestros ocurren en jurisdicción departamental, es decir, en avenidas, calles barriales y caminos internos. No es la alta velocidad de la ruta la que está matando a los salteños, sino la interacción cotidiana en el entramado urbano.
HORAS DE MAYOR IMPACTO
Los datos de 2025 desmitifican la idea de que los siniestros son eventos nocturnos de fines de semana vinculados exclusivamente a la salida de boliches. En Salto, el riesgo tiene horarios de oficina y de entrada/salida escolar. El informe detecta picos de máxima peligrosidad en tres momentos clave del día: a las 8 a las 12 y el más crítico de todos, entre las 17 y las 19 horas. Es en este último tramo, cuando el cansancio de la jornada laboral se combina con el flujo masivo de retorno al hogar, donde ocurre la mayor concentración de colisiones. Semanalmente, el viernes se posiciona como el día más negro, acumulando el 15,6% de todos los lesionados de la semana.
PERFIL DE LA VÍCTIMA
Las estadísticas para Salto son devastadoras al ponerle edad a la emergencia. El grupo etario más golpeado es el de jóvenes de entre 20 y 24 años. Ellos representan el segmento con mayor cantidad de ingresos hospitalarios por causas viales, con una prevalencia masculina que alcanza el 60% del total de lesionados. El tipo de siniestro más frecuente en nuestras calles es la colisión entre vehículos, representando el 68% de los casos. Esto indica que no son despistes solitarios, sino fallas en la interacción: no respetar la preferencia, giros indebidos y una percepción del riesgo casi nula en las intersecciones.
CASCO Y ALCOHOL
Dos indicadores marcan la diferencia entre la vida y la muerte en el departamento. El informe de UNASEV destaca que, aunque el uso del casco es obligatorio, su utilización correcta en Salto sigue presentando brechas preocupantes en comparación con el sur del país. Además, el consumo de alcohol sigue siendo un factor presente en los siniestros de mayor gravedad, especialmente durante los fines de semana, donde las espirometrías positivas refuerzan la necesidad de controles más estrictos. Con una tasa de mortalidad nacional que subió a 13,5 fallecidos cada 100.000 habitantes, Salto se encuentra en una encrucijada: o se transforman las conductas de manejo en el corto plazo, o las calles seguirán siendo el escenario de una pérdida irreparable de capital humano joven.