En un contexto donde el debate público suele agotarse en la legalidad del procedimiento, el grupo Pro-Vida de Salto ha decidido poner el foco en lo que denominan «el día después». Bajo el liderazgo de la activista Alexandra Bozzo, la organización anunció la realización de un nuevo retiro de sanación post-aborto, que tendrá lugar el próximo fin de semana del 17 de abril. Este encuentro, que por el momento se realiza de manera exclusiva en el departamento de Salto con miras a expandirse a otros puntos del país, busca ofrecer una respuesta a las secuelas emocionales y vinculares que, según denuncian, son sistemáticamente invisibilizadas por las instituciones de salud y educación en Uruguay.
UN QUIEBRE QUE TRASCIENDE A LA MADRE
Durante la presentación de los detalles, Bozzo fue enfática al señalar que el aborto no es un evento aislado en la vida de una mujer, sino un fenómeno que genera un efecto dominó de dolor en todo el núcleo familiar. «El aborto quiebra a la madre, produce un quiebre en el padre, en los abuelos y afecta profundamente los vínculos», explicó la activista. Según el grupo Pro-Vida, tras una interrupción del embarazo suele iniciarse una «guerra» interna en las familias: aumentos de agresividad, rupturas con hijos vivos y una carga de culpa que erosiona la relación de pareja o los lazos con los propios progenitores. Con más de 117.000 abortos registrados en Uruguay, la organización estima que existen miles de familias sumidas en un «bloqueo emocional» que persiste por años debido a la falta de espacios de contención.
LA CRÍTICA AL SISTEMA
Una de las denuncias más contundentes de Bozzo radica en la formación profesional y la aplicación de la ley vigente. Según la referente, a pesar de que la normativa exige informar a la mujer sobre las posibles consecuencias, en la práctica existe una omisión deliberada por parte de los equipos interdisciplinarios del Ministerio de Salud Pública. «Se facilita y se promociona el aborto, pero no se habla del día después. ¿A qué psicólogo va esa madre si teóricamente no hay secuelas emocionales? No se habla de esto en la Facultad de Psicología ni en Medicina de la Universidad de la República», cuestionó Bozzo.