Por Carlos Arredondo
Confieso que a veces -como ahora- no me resulta fácil poder definir qué tema abordar en este espacio. No solo por lo complejo de los asuntos que me parece debo decir, ni mucho menos por los 4000 caracteres de los que dispongo y por supuesto agradezco de todo corazón- sino por la variada cantidad de temas importantísimos y que deben ser abordados de forma urgente.
Pensé en varios: Por ejemplo el de moda: El Hantavirus y su diseminación tras el mundial. ¿Cómo advertir a la población que una vez más estaremos ante un gran engaño? Pero claro plantearlo de esa manera podría ser visto como un artículo salido de alguna página dedicada al tarot o lecturas de manos, y no me resulta muy simpático que se me confunda…Una cosa es ser conspiranoico -y hasta ahí te la llevo – otra cosa es andar involucrado en adivinaciones.
Y mirá que cuando vi el posteo en “X” del ministro de Salud de los EEUU me vi tentado a despacharme con un artículo sobre el punto. Es que el post es tan elocuente que merece unas cuantas líneas. Fijate, acá te lo dejo textual: “Este brote de hantavirus en el crucero seguro que huele a Bill Gates otra vez. Mismo multimillonario, mismo patrón. Siempre posicionado con la siguiente ‘solución’. ¿Quién más lo está oliendo?” Está claro, es elocuente y va al hueso, pero aunque se trate del propio Robert F. Kennedy Jr. -que seguramente maneja más y mejor información que vos y yo juntos – preferí no referirme al tema.
También pensé en escribir sobre el permanente recorte de libertades al que estamos expuestos, fundamentalmente de la libertad de expresión, esa que últimamente canalizamos a través de las redes sociales y que si bien es cierto ya se nos aplica -en base a algoritmos instruidos para que cada comentario o posteo inconveniente no llegue donde debería llegar-, nuestro sistema político pretende institucionalizar a través de la “regulación democrática de las grandes plataformas digitales”, asunto al que dediqué esta misma columna del pasado 25 de noviembre y que cada vez tiene mayor apoyo entre dirigentes agenditas (FA/PN/PC y CA). Pero claro insistir sobre el punto podría ser considerado “llover sobre mojado” y no creo que los lectores de CAMBIO me lo toleren.
Después pensé en hablar sobre la desclasificación de los archivos OVNI que realizó el Gobierno de los EE.UU el sábado pasado. Donde comenzó una campaña para convencer a las personas que los extraterrestres existen, son una realidad y conviven con nosotros. Me dije: “A esto debo referirme ya que estamos ante un acto de distracción masivo” de final inimaginable y pésimo para los intereses de la ciudadanía. Pero después me di cuenta que yo no le había prestado ni un poquito de atención al asunto y no tendría que decir. Entonces para no terminar payando, metí violín en bolsa y preferí seguir de largo también con este asunto.
También consideré abordar lo ocurrido hace algunas semanas en algunos liceos de nuestro país -Salto incluido -, donde “espontáneamente”, al igual que en algunos liceos de Argentina, empezaron a aparecer amenazas a estudiantes y profesores por parte de alumnos que decían estar participando de un “desafío” surgido en redes sociales. Por supuesto el tema llegó a los titulares y éstos inyectaron una legítima preocupación en los padres, quienes terminaron haciendo música para los oídos de los poderes: ¡RECLAMANDO MAYOR SEGURIDAD!
Al abordar el tema yo pretendía hacerles ver algo que me llamaba la atención: Y es que quienes están detrás de estos “desafíos” nunca caen, solo son identificados los alumnos que lo ejecutan, pero una oportuna reflexión me hizo ver que me metería en camisa de once varas y preferí no tocar el tema.
Lo cierto, mi querido lector, es que hoy no podré hacer esta columna. No solo porque no puedo definir qué tema abordar seriamente, sino porque las ideas ya no fluyen como antes.
En este espacio seguramente será colocado algún interesantísimo – y serio – artículo, mientras yo pido disculpas por no haber podido definir qué tema abordar.
Espero volver dentro de quince días.
Martes 12 de Mayo, 2026 340 vistas