Por Alexandra Ledesma
Socióloga y Educadora Sexual
Todos tenemos una lista de deseos. Queremos una relación sana, un trabajo que nos haga felices, más tranquilidad, sentirnos valorados, tener tiempo para nosotros, cuidar nuestra salud, vivir con menos ansiedad. Sabemos perfectamente qué es lo que queremos para nosotros. El problema no está ahí.
La verdadera pregunta es otra: ¿las decisiones que tomás todos los días te acercan a esa vida o te alejan de ella? Porque desear es sencillo. Decidir es otra historia.
Muchas veces vivimos convencidos de que estamos esperando el momento indicado para cambiar. Esperamos que aparezca la persona correcta, que llegue una oportunidad, que el otro modifique su actitud, que la vida nos dé un respiro. Sin embargo, mientras esperamos, seguimos tomando exactamente las mismas decisiones que nos trajeron hasta este lugar.
Queremos una relación estable, pero seguimos normalizando la falta de compromiso. Decimos que buscamos paz, pero alimentamos vínculos llenos de incertidumbre. Soñamos con sentirnos respetados, aunque aceptamos comentarios que nos lastiman para evitar un conflicto. Decimos que necesitamos descansar, pero llenamos cada espacio de obligaciones porque nos cuesta decir no.
Y así, sin darnos cuenta, nuestras decisiones empiezan a contar una historia muy distinta a nuestros más profundos deseos.
No siempre elegimos desde la libertad. Muchas veces elegimos desde el miedo o la costumbre. Es más fácil repetir lo conocido que animarse a construir algo diferente.
Hay una frase que escucho con frecuencia: 'Yo sé lo que quiero'. Y casi siempre surge otra pregunta: ¿Y tus decisiones también lo saben?
No construimos nuestra vida únicamente con las grandes decisiones. La construimos con las pequeñas elecciones de cada día: el límite que ponemos, el mensaje que respondemos, el proyecto que empezamos, el tiempo que dedicamos a nosotros mismos.
No podemos controlar todo lo que nos ocurre, pero sí podemos decidir cómo responder. Ahí aparece nuestra mayor cuota de libertad.
Por eso, hoy no quiero dejarte una respuesta. Quiero dejarte una pregunta: cuando termine este día y mires las decisiones que tomaste, ¿vas a pensar que te acercan a la vida que soñás? Porque los deseos inspiran, pero son las decisiones las que construyen el camino. No pasemos por alto, que cada decisión que repetimos, termina convirtiéndose incluso en una forma de vivir, y podría decirse que pasa de decisión a renuncia, y así, se van acumulando y transformándose en habito. El cambio no suele ser repentino y heroico, para que sea real y duradero lo mejor es que sea paulatino y constante.
Recordemos algo, el futuro que esperas no empieza cuando cambie la suerte, empieza cuando tus decisiones dejan de contradecir a tus deseos.
Jueves 06 de Agosto, 2026 144 vistas