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Domingo 03 de Mayo, 2026 56 vistas

Los números

Por el Dr. César Suárez
Los números y las letras constituyen instrumentos esenciales en la vida cotidiana de cualquier ciudadano en cualquier parte del mundo contemporáneo, son la base de las herramientas de comunicación y de manejo personal en todo el curso de la vida pero también son esenciales en el relacionamiento comunitario, en el intercambio y en el entendimiento o la discrepancia entre personas con personas, personas con empresas, empresa con empresas, ideas contra ideas, son el centro de acuerdos o confrontaciones, de satisfacción o frustraciones, de dialogo o de conflicto, de generación de documentos que combinan números y letras estructuradas como palabras certificadas con las firmas en el marco de la vigente legal para que tengan sustento.
Cada uno de estos instrumentos son la esencia de la comunicación y ya muy tempranamente en la vida los niños comienzan a diferenciar en el entorno a través de cantidades, cuantas personas constituyen su entorno, muy temprano en la vida comienzan a saber que edad tienen y rápidamente comienzan a aprender que esos números se simbolizan con figuras, más tarde, aprenden las tablas de multiplicar y se dan cuenta de la precisión que tienen y comprueban que 2 x 2 son cuatro siempre, aquí y en cualquier otra parte.
Los números están presentes en cada acción cotidiana y son una inevitable referencia en cualquier gestión y puede tratarse de gramos, kilos, toneladas, temperatura ambiente, edades, los días que pasaron, los días que faltan, en qué hora vivimos, a qué hora nos encontramos, a qué hora volvemos, de cuantas unidades se trata, cuanta gente esperamos, cuantos realmente vinieron, cuánto cuesta, cuanto me va a pagar, cuanto me va a cobrar, el déficit, el superávit, cuando debo, cuanto ahorro, que porcentaje, que edad tiene, que número de documento, único e intransferible, que número de puerta, que asiento me tocó, cuanto me queda, cuanto me falta.
Obviamente que hay números manejable que están nuestro alcáncelo que gano, lo que debería ganar, cuánto valen los alimentos, los combustibles, la ropa, la tecnología hogareña, las distancias terrestres, las tarifas de los insumos corrientes, las cuotas, las deudas (aunque hay gente que no tiene idea de lo que debe) pero hay otros números que están lejos de la comprensión dada su dimensión sobre todo cuando hablamos de distancias siderales dentro de la galaxia, o tamaños tan pequeños como la de un átomo o de partículas subatómicas como los protones los neutrones los electrones, donde solemos perder referencia porque se salen marco de esa caja donde habita lo cotidiano.
Cada unos de esos números son una referencia que ordenan mi itinerario, mis decisiones mis proyectos, mi economía y manejan mis emociones cuando es mucho, cuando es poco, cuando es justo, cuando no alcanza, cuando no hay de donde sacar.
Pero más allá del manejo cotidiano de todos los números que manipulan nuestra vida, hay gente que se complica aún más siguiendo y les asignan significados ajenos a las matemáticas y conducen sus acciones a través de la llamada numerología asignándole a los números por si solos, una suerte de vibración energética sacando conclusiones entre edades, fecha de nacimiento, combinaciones numéricas donde hay gente que cobra por “estudiarlas” y gente que paga para lograrlas y tomar decisiones hacia el futuro.
Los números como tales, apenas son números, cada uno le puede dar el valor emocional que le afecte y serán muy diferentes de acuerdo a las vivencias de cada uno, la fecha de nacimiento de un hijo, el aniversario de cualquier cosa, pero si vives pensando el ellos y orientas tus conductas para esquivarlos, para buscarlos, para cambiarlos, en ese caso, ellos por si solos manejarán tu vida.
Por último, me referiré a los números de las timbas, la quiniela, el 5 de oro, la lotería, la ruleta, las apuestas deportivas y cualquier otro enjuague que suele enriquecer a las que ofician de banca y dejan volando con los canutos a los apostadores que tarde o nunca entienden que por ahí no viene la cosa.