Por Armando Gugliemone
Para cada cosa hay un tiempo y un tiempo para cada cosa, y esto es así en casi todos los órdenes de la vida, y los perros no escapan a eso. Si somos observadores nos damos cuenta que a diferencia de hace solo un par de décadas, la cantidad de perros de determinadas razas o para funciones más puntuales ha mermado de manera significativa. La gente no tiene hijos y en consecuencia elige tener un perro, y este es en la mayoría de los casos, de tamaño pequeño. El perro que antes se veía frecuentemente era un perro mediano o grande, fuera para compañía o también para protección, ahora no. Un perro pequeño tiene más ventajas en cuanto al gasto en alimentación, en la posibilidad de llevarlo con uno a casi todos lados y, si es para conformar a un niño, para que elegir un perro de tamaño grande si con uno pequeño alcanza. Es que todo cambia, la gente se ha aislado aún estando rodeados de más gente, basta ver en una fiesta, en una pizzería, o mismo en la calle, todos están o van pendientes de una pantalla, nadie sabe que pasa alrededor. Tener un perro es para quien disfruta de él, para quién se entretiene, aunque solo sea mirándolo, no para quien no entienda la dicha de su compañía. Para algunas personas el perro de utilidad sigue siendo necesario, lo llevan a trabajar al campo, lo tienen como perro de guardia en sus casas, pero es eso. Algo ha cambiado en esta época, la necesidad de disfrutar de un perro y las actividades que podemos hacer con ellos se esfuma día a día. Mientras escribo esto, por ejemplo, miro mis perros echados frente a mí, con uno apoyando la cabeza en la espalda del otro y disfruto que cada vez que los miro, ellos me miran. Se siente como estar siendo adorado, por decirlo de alguna manera, estar siendo querido de manera constante y leal. Es que hay también una explicación científica en esto, se ha demostrado que las personas que miran un perro y sienten la necesidad de acariciarlo liberan en ese momento endorfinas asociadas al bienestar, en criollo, nos hace sentir bien. También tenemos que tomar en cuenta que la gente, tal vez por el mismo hecho de aislarse en la burbuja del celular, ha perdido la noción del peligro. Frecuentemente las personas sufren de arrebatos por escorias sociales debido a ir metidos en una nube de …, lo mismo que los entretiene los condena a ser robados. Si vas con un perro de determinado aspecto, ya es suficiente para que quien traiga malas intenciones, desista de ellas. A diario, cuando voy caminando con algún perro de este tipo, llámese disuasivo, la gente viene caminando derecho hacía nosotros percibiéndonos recién al enfrentarnos, porque obviamente vienen con los ojos ya sabemos haciendo qué. La inmensa mayoría se sorprenden y asustan, es que esa es la primera función de estos, la disuasión, cosa que no obtienes, de seguro, con un perro salchicha. Y así estamos, en el ocaso de una época, donde los perros de protección, lentamente y tristemente, van desapareciendo.
Lunes 04 de Mayo, 2026 237 vistas