Pablo Bonet
Cabrera
Los partidos y sectores y políticos auto denominados progresistas, son quienes muchas veces trancan los cambios y el progreso. Son muy creativos o bien asesorados en materia de eslóganes para tirar abajo alguna idea, pero no tan así para lograr cambios que realmente modifiquen positivamente la realidad.
Algunos ejemplos para ilustrar. Los "progresistas" uruguayos fueron firmes contrarios a la ley de forestación que se impulsó a finales de los '80 y principio de los '90. Críticas de todo tipo, incluso atribuyendo intenciones personales de quienes la impulsaron. Llegaron al poder y no solo ni siquiera la modificaron, sino que además se apoyaron en ella para la instalación de plantas de celulosas. Dicho sea de paso, de lo cual estaban en contra originalmente.
Con la ley de Puertos fue lo mismo, con la ley de creación de las AFAPs también. Ambas leyes fueron severamente criticadas y existieron promesas varias de eliminación o modificación. Pero luego de 15 años de gobierno, ni una cosa ni la otra.
Podemos ir a la educación, una de las banderas más tradicionales y fuertes de los "progresistas" uruguayos. En el primer gobierno de Tabaré Vázquez, la realización del Congreso Nacional de Educación fue un pilar fundamental para los prometidos cambios. Cambios que fueron tibios y malos y que no respondieron a casi nada lo propuesto en ese famoso congreso.
Pero quiero referirme más precisamente a las propuestas e ideas que en su momento fueron impulsadas por Jorge Larrañaga. Ideas que livianamente fueron criticadas por los "progresistas".
Recordemos cuando Jorge Larrañaga fue a Finlandia a conocer la experiencia educativa de ese país y estudiar la aplicación de alguna de sus herramientas en nuestro país. Las críticas fueron varias, incluso el propio candidato a la presidencia por los "progresistas", el doctor Tabaré Vázquez llegó a remedar la voz de Larrañaga en un acto, burlándose de su propuesta. Meses después, el elegido presidente hacía referencia positiva precisamente de la experiencia educativa de Finlandia, que dicho sea de paso, solo fue una referencia, porque no aplicó nada de sus virtudes.
Cuando Larrañaga propuso la creación de la Guardia Nacional Republicana, con integrantes del Ejército que pasarían al mando del Ministerio del Interior para atacar los lugares más críticos en materia de inseguridad, severas críticas se levantaron en su contra. Desde algunas que se referían a temas legales y constitucionales hasta las tradicionales y bajas acusaciones como la de "facho".
Pero la historia vuelve a repetirse, como lo hicieron con la ley de forestación, la ley de puertos, la instalación de pasteras, las Afaps, y muchos ejemplos más, hoy el gobierno mira para el lado de los cuarteles de cara a poder atacar la inseguridad en los barrios más conflictivos.
Años pasaron desde aquellas propuestas en materia de seguridad de Jorge Larrañaga, muchas críticas surgieron en su momento pero hoy, los "progresistas" recorren ese camino.
Sábado 27 de Junio, 2026 43 vistas