Pasar al contenido principal
Domingo 05 de Julio, 2026 16 vistas

No sabemos lo que el pasado nos depara

Por el Dr. César Suárez
Suelo caminar muchos kilómetros cada día, una suerte de costumbre, disciplina o necesidad, me siento muy bien mientras voy recorriendo miles de pasos en cada jornada y mientras tránsito por los senderos elegidos en forma aleatoria, voy escuchando con mis auriculares diversas emisiones seleccionadas de una infinidad de recursos aportados por las herramientas inteligentes que aportan los teléfonos celulares. Puede ser música de diversos tipos surgidas de las diversas aplicaciones disponibles o programas de entrevistas, generalmente grabadas porque es muy difícil que lo que quiero escuchar coincida en horario con el momento elegido para realizar mi caminata.
Hace unos días estaba escuchando una entrevista a un personaje desconocido para mí cuyo nombre es Juan Mayorga, filósofo, matemático y dramaturgo español nacido en Madrid hace 61 años y que estaba en Montevideo donde una directora de teatro uruguaya estaba presentando una de sus numerosas y ya famosas obras. Juan Mayorga, además, ha sido elegido para integrar la Real Academia Española el 12 de abril de 2018.
Pero mi intención no es abundar demasiado sobre la historia de este personaje que acabo de saber que existe si no por una frase que dijo que me quedó dando vueltas en mi cabeza y me movió a reflexión “no sabemos lo que el pasado nos depara”
Esta esta simple frase de 8 palabras destaca que la conducta de cada individuo, de cada comunidad, de cada familia de cada país, permanece anclada en la memoria de cada individuo y en la memoria de los demás. Cada relato, cada testimonio, de cada documento atesorado, de la memoria colectiva y que inevitablemente, talla con fuerza inusitada nuestro presente y lo que seremos después, todo lo que fuimos no es ajeno a lo que sucederá después. Nuestros logros, nuestras frustraciones, nuestras acciones, nuestra historia, nuestros vínculos, nuestra infancia, nuestra juventud, nuestra adultez, nuestro desempeño, nuestra familia, nuestra empatía, nuestros desajustes, nuestras pérdidas, nuestros amigos, nuestros adeptos, nuestros críticos. Todo ese conjunto forma una bolsa cargada que forma parte de nuestra memoria, de nuestra historia, de nuestro entorno, que empuja o que frena, que pesa o que aliviana para andar, para avanzar, para estancarse y hasta como   antecedentes que marcarán inevitablemente nuestro presente, y harán de nosotros lo que fuimos, lo somos y lo que seremos, por todo eso tiene sentido esa frase “no sabemos lo que el pasado nos depara”.
Nuestro presente está condicionado por las reservas atesoradas o por las “deudas” acumuladas, por decisiones y actitudes de este mismo momento que inmediatamente se transformarán en pasado y que jugarán en algún momento en nuestro devenir y pesarán en lo que está por venir, a favor, en contra o como sea, pero no serán indiferente para la construcción de nuestro futuro.
No vivimos solos en este mundo y nuestro pasado es complejo y está formado por el colectivo social en el que crecemos, en las decisiones personales que asumimos, en las circunstancia de cada momento, en nuestra capacidad de adaptación o resiliencia, nuestra historia personal siempre pesa, “no sabemos lo que el pasado nos depara”