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Domingo 17 de Mayo, 2026 82 vistas

Sólo para los que tiene tiempo

Por el Dr. César Suárez
Hay una discusión dialéctica acerca del significado del tiempo y hay quienes dudan si realmente existe o es una construcción mental de las personas y una herramienta inventada para medir acontecimientos que transita en la sucesión de eventos que afectan a las personas pero, si realmente existe, a nivel individual tiene una marcada relatividad y se percibe diferente de acuerdo a las circunstancias donde la percepción individual le asigna rapidez o lentitud vinculado al momento que se vive, pero seguramente, si existe o no, no lo podremos definir en este escenario, pero si podremos sacar otras conclusiones ligadas a la realidad de cada uno de acuerdo a la historia personal y al momento del preciso instante estamos viviendo.
Estamos llenos de expresiones que le dan diferente valor al tiempo transcurrido y al tiempo por venir y donde solemos escuchar “parece que fue ayer” o “casi que no me acuerdo, pasó tanto tiempo”, “parece que el tiempo se detuvo”, “tempo al tiempo “, “el tiempo vuela”, “el tiempo no me da para nada”, “eran otros tiempos”.
Hay mucho que se ha dicho y hablado acerca de la existencia o no del tiempo, de su velocidad o su lentitud, de su relatividad, pero he encontrado una definición que me parece perfecta que intenta reunir la realidad con lo poético y sintetiza la percepción humana acerca del concepto y su interpretación “El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan, demasiado rápido para aquellos que temen, demasiado largo para aquellos que lamentan, demasiado corto para aquellos que celebran, pero para quienes aman, el tiempo es eterno (Henry Van Dyke).
Ahora es tan grande la oferta de las redes comunicacionales que inciden en distraer el pensamiento y hay que hacer un gran esfuerzo para pensar y poder reflexionar y elaborar una idea coherente con uno mismo porque cada pensamiento está contaminado por una enorme cantidad de “ventanas abiertas” que bombardean desde todos los frentes la elaboración de nuestras propias ideas y cuando uno quiere acordar, se nos fue el tiempo atendiendo el aluvión de mensajes que emiten esas fuentes por donde soplan vientos en ocasiones huracanados que terminan por contaminar nuestro entorno y desacomodar nuestras propias ideas.
Uno puede apreciar por lo que se difunde en las redes sociales que nadie se detiene a reflexionar acerca de lo que lee y no se toman el tiempo de procesar lo que leen y “disparan fuego de munición gruesa” sobre “al bulto” y herir a cualquier desconocido que a alguien se le ocurrió acusar de algo.
Entonces en ocasiones se hace necesario cerrar todas esas ventanas en intentar quedarnos solos o con el entorno íntimo, para pensar, reflexionar y escuchar serenamente de a uno, hacer una pausa para procesar lo que escucho, y tomarnos el tiempo necesario para procesar todo lo que me llega, escuchar serenamente antes de hablar, para eso la naturaleza con asignó una única boca, pero 2 orejas y hablando de tiempo, debe haber un momento para escuchar y otro para hablar, pero en ese orden.
Si el tiempo existe o no seguirá siendo una discusión filosófica, pero a mí, ahora, pero ahora es tiempo de ponerle fin a esta columna.