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Martes 02 de Diciembre, 2025 148 vistas

Una salud frágil, un Dios que ampara

Por Gerardo 
Ponce De León
Estaba buscando de ponerle un titulo al escrito, para evitarle trabajo a la gente del diario, pero la verdad me cuesta dar con un título, ya que es normal en mí tocar varios temas.
Entonces tengo que agradecer a Daniel Spinelli, que el lee, corrige y le pone el titulo a mis escritos. Muchas veces pienso ¡pobre loco, que trabajo¡ Yo mismo me doy cuenta de que no soy de escribir muy claro y el tiene que “descifrar” lo que quiero decir.
Hoy les voy a escribir de lo que me pasa, con respeto a la salud. Ya les comenté que son pocas las especialidades o examen que no me hecho. También les comenté que siempre fui bien tratado por la gente desde los médicos a enfermeros/as y tengo que agregar la gente que trabaja en las oficinas. La verdad que no me puedo quejar de toda la gente del CAM de Salto.
Han descubierto que  tengo un “bombeo” de sangre al corazón (ejemplo: si tiene que recibir 50%, está recibiendo 35 a 40). Claro esa falta significa cansancio, me molesta el calor y no puedo manejar cualquier auto ya que puedo perder el conocimiento, puedo  provocar un accidente y son 50 años que tuve que dejar y se podrán imaginar que extraño como loco. Pero me lo prohibieron y tengo que hacer caso. En  el momento tomo 11 remedios por día que si me preguntan para qué sirven, no lo sé. El más  conocido es el Convertal, el resto no los conocía.
Miren que soy una bestia, para recordar contra que son o su  utilidad y admiro a los médicos como recuerdan y saben los nombres de los remedios. Mi hijo más chico, que es médico ya sabe el nombre y que remedio tengo que tomar.
Creo que es base, en parte, de la medicina, el retener el nombre químico como es el nombre comercial y qué utilidad tiene. Es lógico que a todo esto tenemos que agregar el diagnostico que lleva al médico a determinar qué remedio, frente a ese mal, tiene que recetarle al paciente para que sea efectivo.
Uno va conociendo sobre lo que se tiene, siempre y cuando el médico explique qué pasa, para qué se receta tal medicamento y qué tenemos que hacer para ayudar o que sea más efectivo.  Me ha tocado recibir fisioterapia, por estar quieto. Y sigo agregando en mi libro de vida, especialidades dentro de la medicina. El estar quieto me lleva al cansancio, a sentir pesado el cuerpo, de ahí que tengo que hacer fisioterapia, en forma muy cuidada. Gracias a Dios conseguí una muchacha, que nos llevamos muy bien y cuida que no me canse. Igualmente me está observando el tiempo que lleva de ejercicios.
Como también tengo que dar gracias a Dios que la puedo contratar, es decir le puedo pagar cada sección que ella me hace. Sé que soy uno de los tantos que podemos hacer uso de algo que muchos tendrían que hacer, o contar, con dicha atención y no pueden pagar.
Y ahí está el problema de la atención médica particular Muchas veces en la atención pública no cuentan con servicios particulares y quedan algunos pacientes sin algo que les hace falta. Lo mismo sucede con los remedios, siendo muy cierto que los pago en la farmacia y los tengo, en la pública si no tiene la farmacia es imposible comprarlo por los costos que tienen.
Ahí está la gran diferencia entre lo público y lo privado. No se le ocurra preguntar cuánto llevo gastado en remedios. A esta altura soy una farmacia andante. Lo mismo sucede con visitas a médicos, tratamientos que he tenido que hacer, que se que en ASSE no la haría porque no tienen o no pueden. El cuidado a un paciente es diferente y no es por falta de voluntad de los médicos, sino, que no tienen los medios.