Por Carlos Arredondo
El pasado martes 8 de abril se llevó a cabo en la cámara de Diputados de nuestro país un debate donde se discutió la conveniencia, o no, de conformar una Comisión Investigadora sobre todo lo hecho por el Estado uruguayo en el período de pandemia.
La propuesta fue presentada por la diputada del Partido Identidad Soberana, Dra. Nicolle Salle y, a pesar del enorme cúmulo de evidencias que demuestran la pérdida de vidas humanas provocadas por las medidas llevadas adelante por el gobierno de la época, la cámara negó la conformación de una investigadora, quitándole a los ciudadanos todo derecho a conocer la realidad de lo hecho-y sus consecuencias-.
El aumento de la mortalidad, de los casos de cáncer, de las muertes súbitas, de los ataques al corazón y tantas otras dolencias que día a día crecen en número -sin miras de detenerse- todo, fue barrido debajo de la alfombra por voluntad de nuestros diputados; frenteamplistas, blancos, colorados y cabildantes, codo a codo, dejaron bien claro a quienes les hacen los mandados.
Pero si bien es cierto que recordar aquello siempre es bueno -para comprender a cabalidad qué es lo que esconde nuestra clase política-, esta vez lo traigo a colación porque me resulta muy interesante lo ocurrido el pasado sábado 27 de noviembre en el congreso argentino, concretamente en la cámara de diputados.
A instancias de la diputada chaqueña Marilú Quiroz (Partido Propuesta Republicana), más de 30 científicos, médicos, abogados e ingenieros, expusieron, en Cámara, todos los fundamentos que dieron vida a un creciente movimiento social que, a lo largo y ancho de todo el planeta, viene advirtiendo que aquello fue una gran farsa que solo perseguía la despoblación mundial y el control social global.
Durante más de 6 horas, con el congreso como estrado -o plataforma- los profesionales exhibieron el asunto desde todos los ángulos, demoliendo, con argumentos de peso y evidencia científica, cada uno de los relatos que, desde el 2020, son parte del discurso oficial.
Si bien el evento -denominado; Ateneo científico: “¿Qué contienen realmente las vacunas COVID-19?”, tuvo a varios diputados, así como sociedades médicas y “científicas”, conspirando fuertemente para evitar su realización, y gracias a la voluntad del presidente del órgano, Martín Menem, de todos modos se realizó, apuntaba a exponer el gran daño hecho a la sociedad con las inoculaciones, y las medidas llevadas adelante durante la pandemia, un pequeño tramo del mismo, también se refirió las tremendas consecuencias que provocan las vacunas del calendario oficial obligatorio, de vacunas en niños.
Fue la Dra. Chinda Brandolino quien, en medio del ateneo, tomó la posta y expuso la gravedad de la situación. Tomando como base más de 200 trabajos científicos calificados, Brandolino, se refirió al autismo como la verdadera “epidemia silenciada. Acá en nuestros niños hay dos epidemias que son las epidemias reales, que no es la epidemia covid: La epidemia de autismo y la epidemia de cáncer pediátrico -que como ha dicho la misma ministra de salud del gobierno anterior desde el año 2012 hasta el 2022 el cáncer pediátrico aumentó 750%. No hay ninguna duda (para) todos los médicos que nos hemos reunido aquí hoy, que esto se debe, por lo menos en un 95% -sino el total- a la vacunación.
Brandolino fue más allá y citando al Dr. Stanley Plotkin (reconocido médico y virólogo estadounidense que se especializó en el desarrollo de vacunas) dijo: “bajo juramento, cuando fue llamado a declarar, en el estrado de los Estados Unidos -donde la justicia se administra seriamente- dijo que no existía la inmunidad de rebaño a través de las vacunas”.
Mientras en nuestro país se barre para debajo de la alfombra, aquí nomás, en el congreso argentino, las voces que buscan un debate científico y exponen -con argumentos en la mano- nuestra dolorosa realidad, logran decirle a su pueblo la verdad desconocida -y ocultada durante años por los medios y la clase política-, y entre esa maraña de información sonó una alarma: El autismo llega a tu hijo -y se queda para siempre- con forma de vacuna, desde un laboratorio.