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Martes 12 de Mayo, 2026 79 vistas

Vidas en choque: El llamado urgente del Mayo Amarillo en Uruguay

Dr. Ramón Soto
Colegio Médico del Uruguay 
Cada día, en alguna calle o ruta del Uruguay, una familia recibe una noticia que le cambia la vida para siempre. Un choque, una distracción de segundos, una imprudencia o un exceso de velocidad bastan para convertir un viaje cotidiano en tragedia. Detrás de cada número de las estadísticas existen nombres, historias y sueños interrumpidos. Por eso, el movimiento Unidad Nacional de Seguridad Vial impulsa cada año la campaña “Mayo Amarillo”, una iniciativa internacional que busca generar conciencia sobre la seguridad vial y la responsabilidad en el tránsito.                                                                                             
El color amarillo no fue elegido al azar. En las rutas y calles representa advertencia, precaución y atención. Ese es justamente el mensaje de la campaña: detenerse a pensar cómo nos movemos y cómo nuestras decisiones pueden salvar o destruir vidas.                           Nuestro País se comprometió con su adhesión al DECENIO DE ACCIÓN PARA LA SEGURIDAD VIAL 2021 2030, en disminuir a la mitad la cifras de lesionados y fallecidos en 2021. Pero lejos de ir en camino del objetivo las cifras crecen.                                                    
-Siniestros de Tránsito 22482, 62 siniestros por día.                                                              
-Lesionados 28341, 78 lesionados por día. 
-Fallecidos 471. Más de 1 muerto por día.
-Todos los datos en 2025 crecieron, lesionados totales, leves, graves y fallecidos.
Los motociclistas continúan siendo las principales víctimas: aproximadamente la mitad de los fallecidos circulaban en moto al momento del siniestro. Sin embargo, si miramos la población vulnerable, peatones, ciclistas y ocupantes de motos, estos llegan al 71 % de las muertes.  Si bien la mayoría de los fallecidos son hombres, en el interior las lesiones y muertes de mujeres vienen en ascenso.
Pero el problema no es solamente estadístico. La siniestralidad vial tiene un enorme impacto social y emocional. Una muerte en el tránsito deja familias quebradas, niños sin padres, amigos marcados para siempre y comunidades enteras golpeadas por el dolor. También genera consecuencias económicas y sanitarias: largas rehabilitaciones, discapacidades permanentes y una fuerte presión sobre el sistema de salud. La gran parte de las víctimas son jóvenes. En Uruguay, los siniestros de tránsito afectan especialmente a personas entre 15 y 34 años, una etapa de la vida vinculada al estudio, el trabajo y los proyectos de futuro. 
Las causas suelen repetirse: exceso de velocidad, distracciones con el celular, consumo de alcohol, cansancio, imprudencias y falta de respeto a las normas. Muchas veces existe una falsa sensación de control o la idea de que “a mí no me va a pasar”. Sin embargo, el tránsito depende no solo de uno mismo, sino también de las decisiones de los demás.
Frente a esta realidad, Mayo Amarillo propone algo más profundo que una campaña visual. Busca instalar una cultura de responsabilidad y empatía. La seguridad vial no depende únicamente de las multas o los radares; requiere educación, conciencia y compromiso ciudadano. Respetar un semáforo, usar casco, colocarse el cinturón o reducir la velocidad son acciones simples que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El verdadero desafío es entender que en el tránsito nadie es espectador. Todos somos protagonistas: peatones, ciclistas, motociclistas, conductores y pasajeros. Cada decisión cuenta. Cada cuidado importa.
Porque detrás de cada choque hay una vida. Y detrás de cada vida perdida, queda un vacío imposible de reparar.