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Martes 30 de Diciembre, 2025 527 vistas

2026 un año mágico

Por Carlos Arredondo
En setiembre de este año-que mañana finaliza- en esta misma columna, escribí un artículo que titulé: “Agenda 2030, Acelerador a fondo”. En él intenté desarrollar un breve racconto de hechos, con la intención mostrar que nuestro gobierno, para esos días, había apretado el acelerador y se apuraba a aggiornar nuestra legislación -y nuestra voluntad país- a los intereses del más rancio globalismo: La Agenda 2030.
Para quien escribe, la Agenda 2030 es una descarada pérdida de soberanía, pues sus 17 “loables” Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), no son otra cosa que imposiciones que el mundo capitalista imprime en los países, bajo condicionamientos draconianos -inaceptables para cualquier persona bien intencionada-, y que solo le es posible concretar gracias a nuestra clase política mayoritaria-tanto en el gobierno, como en la oposición-.
Así, encontramos que la voluntad del mundo capitalista se impone a través de la educación, la economía, la salud, la comunicación, el cine, el medio ambiente, la alimentación, las reglas morales, la seguridad, las religiones, los recursos, la música, la moda y en cada una de las actividades de nuestra vida -personal y social-: y lo hacen sin importarle si estamos de acuerdo. Simplemente hacen -manipulación y mentiras por medio – que nuestras vidas bailen la música que a ellos se les ocurra tocar.
La agenda 2030 no es otra cosa que la concreción de lo que Aldous Huxley profetizó en 1958; 26 años después de la primera edición de su novela de “ficción” “Un mundo feliz”, escribió un ensayo donde “revisitaba” su obra, y allí nos advirtió que: “La dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros, en la que los prisioneros ni siquiera soñarían con escapar.”
Allí también dijo, para cualquiera que quiera oírlo:“Un Estado totalitario verdaderamente eficiente sería aquel en el que el ejecutivo todopoderoso de jefes políticos y su ejército de administradores controle a una población de esclavos que no necesita ser coaccionada, porque ama su servidumbre”
… Y en eso estamos, dominación sin conciencia, sin represión visible, sin resistencia, pero con una efectividad quirúrgica. Y todo se hace invocando los 17 ODS que propone la Agenda 2030, y que nuestros líderes políticos defienden y aplican inconsultamente, nos guste o no.
Nada hace pensar que el 2026 baje la intensidad que el gobierno le imprimió a estos planes, por el contrario, la hoja de ruta globalista se profundizará, pues deben llegar al 2030 con la mesa servida y sin escollos; Con el pueblo uruguayo “amando su servidumbre”.
Moneda Digital de Banco Central, renta básica universal, mas ciudades de 15 minutos, Intensificación del uso y requerimiento de nuestros datos biométricos, vacunación -contra lo que venga- compulsiva (obligatoria). Mas cámaras de “seguridad” -por nuestra seguridad (nunca para controlarnos, claro)-, carne sintética -y menos producción bovina, obvio) y por supuesto, mas manipulación, mentiras y coacción, es lo que nos depara el año que llega.
Y aunque parezca un augurio apocalíptico, no puedo sentir otra cosa que una profunda alegría, pues todos los planes del globalismo, y sus empleados orientales, solo podrán concretarse mientras los uruguayos “amen su servidumbre”, algo que jamás será posible, no solo por la historia que portamos como pueblo, sino por la impronta que da forma a nuestra cultura. Cuando el pueblo advierta, sea consciente, de cuál es la realidad y cuán lejos pretenden llegar, seremos nosotros mismos, quienes rompamos las cadenas y demos vuelta la historia. Y el 2026 aparece como el momento histórico adecuado para que eso ocurra.
El 2026 llega plagado de malas intenciones, pero también, al influjo de la más hermosa de las dignidades -la dignidad de un pueblo-, y al grito de “URUGUAY NOMA”, llegaremos nosotros a tomar las riendas de nuestro destino: Les guste o no.
Como me dijo mi querido amigo, el Padre Giancarlo Rebonatto: “Será un año Mágico, del gran despertar”…y yo agrego; Un año donde la felicidad estará en el despertar.
Feliz 2026.