El cruce ferroviario entre Uruguay y Argentina vuelve a aparecer en agenda. Desde el sindicato ferroviario uruguayo aseguran que el proyecto es necesario y posible, pero advierten que los principales obstáculos no son técnicos, sino políticos. A la experiencia inconclusa del lado uruguayo se suma el antecedente de un tren turístico que ya funcionó en Concordia y que hoy espera una nueva oportunidad.
PROYECTOS TRUNCOS
Washington Sánchez -presidente de la Unión Ferroviaria de Uruguay- dio a conocer a Despertar Entrerriano en qué estado real se encuentra el proyecto, por qué nunca se concretó y qué impacto tendría hoy tanto a nivel productivo como social. Sánchez explicó que el cruce binacional entre Salto Grande y Concordia “está arriba de la mesa desde el año 2000”, aunque el intento más concreto se dio en 2004, cuando Uruguay accedió a fondos del FOCEM, el Fondo de Convergencia del Mercosur, para rehabilitar la llamada línea Artigas, que conecta con Argentina. Aquella intervención, sin embargo, fue parcial. “No logró consolidar la conexión total del litoral uruguayo con el puerto de Montevideo y quedó inconcluso un tramo de unos 90 kilómetros entre Salto y Queguay, en Paysandú”, detalló.
FALTA DE MANTENIMIENTO
Con un mantenimiento mínimo, esa vía llegó a ser utilizada en 2010 durante la experiencia del Tren de los Pueblos Libres, que incluso alcanzó Montevideo. Pero el proyecto no se sostuvo. “Faltó personal en la administración del ferrocarril del Estado y nunca se avanzó en rehabilitar esos 90 kilómetros pendientes”, señaló Sánchez. El resultado es una desconexión que persiste hasta hoy: aun si un tren lograra cruzar desde Argentina, solo podría llegar hasta la estación Midland de Salto. “Después no puede continuar hacia el centro del país ni a Montevideo porque la obra sigue inconclusa”, remarcó. Desde 2011 en adelante, distintos gobiernos volvieron a declarar prioritaria esa rehabilitación, pero ninguno la ejecutó. “Seguimos en una situación de desconexión internacional y también local dentro de Uruguay”, afirmó el dirigente sindical.
PROYECTO VIABLE CON IMPACTO PRODUCTIVO
Para Sánchez, la discusión sobre la viabilidad está saldada. “Es viable y es necesario”, sostuvo, y recordó que el objetivo central del financiamiento internacional era justamente la integración regional. “Al no terminar la obra, Uruguay está incumpliendo el propósito fundamental de ese préstamo, que era conectar al país con Argentina”, advirtió. El impacto económico es otro eje clave. En el litoral uruguayo crecen con fuerza la actividad forestal y la producción citrícola, especialmente en el departamento de Salto. “Son sectores que necesitan del ferrocarril porque los camiones ya no dan abasto y están rompiendo las rutas”, explicó. El tren, señaló, permitiría reducir costos logísticos, tiempos de transporte y siniestros viales.
ANTECEDENTES LOCALES
El proyecto también fue presentado al intendente de Salto, quien, según Sánchez, manifestó expectativas concretas. “Le preocupa especialmente la situación de la industria citrícola, que crece entre un 15 y un 20 por ciento anual y va a colapsar la capacidad del transporte por ruta”, explicó. Si bien hubo reuniones con autoridades nacionales, el principal escollo sigue siendo el mismo: la asignación presupuestaria para terminar la obra.