Por Pablo Perna
En 1304 siendo exiliado por política de su Florencia natal, Dante Alighieri comienza a escribir lo que se consideró la segunda biblia: “La Divina Comedia”. Cuenta que Dios teniéndole compasión y siendo Dante el mejor escritor del mundo para esa época, le permite que en vida visite el infierno, el purgatorio y el cielo, con la condición de que cuando regrese de ese viaje escribiera todo lo que hubiese visto, para advertirles a la humanidad que castigo o recompensas les esperaba en el mas allá según como se hubiesen comportado en sus vidas.
De esta manera Dante comienza el viaje en la antesala de las puertas del infierno, puerta que llevaba la famosa inscripción: "Abandone toda esperanza quien aquí entre"; esa antesala era una llanura oscura que lo separaba de las puertas del infierno por el río Aqueronte. Aquí se encontraban las almas de aquellos que en vida no tuvieron el coraje de tomar partido, los que cambiaron de ropaje según soplaba el viento o vivieron sumidos en el cálculo de su propia conveniencia, a estas almas no las quería el cielo y tampoco el infierno, porque sostenía que para estar en el infierno también se requiere haber tomado una decisión consciente (elegir el mal), algo que esas almas jamás hicieron en vida. Aquí escucha los lamentos, suspiros, quejas y llantos profundos de esas almas, que corrían desnudos eternamente de tras de una bandera que cambiaba constantemente, mientras eran picados por avispas y tábanos, la sangre que les caía era el alimento de los gusanos que se encontraban en el camino que pisaban. En vida al no haberse animado a tomar postura, ahora son los insectos que los obligan a moverse para un lado u otro.
Esa bandera de Dante se asemeja de forma alarmante al devenir político de nuestra América Latina, que desde 1959 que triunfa la revolución cubana hasta la fecha, ha sufrido lo que se ha denominado la “teoría de los péndulos”. En 1960-70, el auge de la guerrilla zurda urbana culminaron en dictaduras cívico-militares en todo el continente; cuando el horror de los regímenes de facto se agotó, el péndulo viró en 1980-90 hacia transiciones democráticas y políticas- económicas neoliberales de derecha. Ese modelo a comienzos del 2000 también se agoto y el péndulo nuevamente viro hacia el otro extremo, populismos de izquierda con Chávez a la cabeza, Lula en Brasil, los Kirchner en la Argentina, Vázquez y Mujica en Uruguay, Evo en Bolivia y así en toda América Latina.
Hoy el péndulo regresa con fuerza nuevamente hacia la derecha, y el mapa latinoamericano vuelve a teñirse de mandatarios liberales, con Bukele a la cabeza en el Salvador, Milei en Argentina, De La Espriella en Colombia, Kast en Chile, Keiko Fujimori en Perú, Noboa en Ecuador, Paz en Bolivia, Asfura en Honduras, Fernández en Costa Rica y Peña en Paraguay.
Este renovador cambio de vientos, llevó a que sorpresivamente el presidente del Brasil, el histórico líder izquierdista Lula da Silva, durante su gira por Europa en la reunión de la Cumbre del G7 esta semana, quedando su micrófono prendido sin haberlo advertido, mientras conversaba con otros líderes mundiales, afirma lo siguiente: “El mundo no es de izquierda. El mundo es del camino del medio (del centro). Esa es la verdad” y remata afirmando de manera reiterada: “Eu nunca foi esquerdista” (“yo nunca fui de izquierda”).
Es irónico que uno de los líderes de izquierda más importantes vivos en este mundo, afirme no ser lo que todos saben lo que es, me recuerda la “Revolución de la granja”, cuando los “cerdos” dejaron de creerse que eran “cerdos” por el solo hecho de comenzar a vestirse con las ropas del granjero. Lula, es un estratega nato que sabe leer las corrientes políticas, y se encuentra en campaña electoral, por lo que hoy decide cambiar de banderas al igual que las almas de la antesala del infierno de Dante. Ante este hecho inédito nos permitimos preguntarnos: ¿es lo que piensa verdaderamente o se encuentra practicando trotes por si cae en la antesala del infierno de Dante Alighieri?
Viernes 03 de Julio, 2026 50 vistas