Por Carlos Silva
Diciembre siempre trae movimiento, energía y expectativas. Es un mes donde el comercio local juega un papel central, y por eso vale la pena mirar a Salto desde una perspectiva simple pero decisiva: una ciudad que está ordenada, limpia, segura y en crecimiento, siempre termina beneficiando a su comercio. No es teoría, es práctica. Cuando la ciudad funciona mejor, cuando recupera espacios públicos y mejora servicios básicos, la gente elige quedarse.
Durante años ocurrió lo contrario. Muchos Salteños preferían comprar fuera del departamento, en Paysandú, en Concordia o en Montevideo, buscando precios, variedad o una experiencia más agradable. Pero cuando Salto ordena su tránsito, recupera plazas como la Plaza Artigas, mejora la iluminación y cuida sus espacios, el comportamiento cambia. La ciudad vuelve a ser una opción atractiva, cómoda y competitiva para sus propios habitantes.
A esto se suma un factor clave, el turismo como motor del comercio. La llegada de visitantes a las termas, los congresos médicos, los eventos deportivos y la actividad creciente vinculada al aeropuerto generan un flujo constante de consumo que no se queda solo en los centros turísticos. Se derrama hacia la gastronomía, los supermercados, las tiendas, el transporte y los servicios. Cuando Salto recibe visitantes, el comercio local lo siente y crece.
Sin embargo, también es una realidad que la diferencia cambiaria con Argentina y Brasil sigue siendo una barrera. Es un problema histórico para los departamentos de frontera, y no depende únicamente de la gestión local. Se necesitan medidas nacionales que mitiguen esa desventaja, que permitan competir y que protejan al pequeño comerciante Salteño que hace esfuerzos todos los días. Las reglas deben ser más justas para quienes compiten en condiciones claramente desiguales.
Al mismo tiempo, es fundamental que el desarrollo del comercio vaya acompañado de una agenda fuerte de apoyo al emprendedurismo. Capacitación, simplificación de trámites, incentivos para formalizar emprendimientos y acceso a herramientas digitales pueden abrir puertas a cientos de pequeños comerciantes que sostienen la economía de los barrios. Cuando el Estado acompaña, facilita y genera condiciones, el comercio florece no solo en el centro, sino en cada rincón de la ciudad. Ese es un camino seguro hacia un Salto más próspero y con más oportunidades para todos.
La buena noticia es que no todo depende del tipo de cambio. Hay mucho que sí podemos hacer desde acá, ordenar la ciudad, modernizar la gestión, embellecer el espacio público, promover eventos culturales y deportivos, acompañar al trabajador y al emprendedor. Cada paso en esa dirección hace que Salto sea un lugar donde vale la pena quedarse, invertir y comprar.
Salto está rescatando su identidad y su orgullo. Y cuando una ciudad recupera eso, el comercio es uno de los primeros sectores en sentir el renacer y por ese camino estamos, con rumbo firme y decidido, seguro que todos juntos lo vamos a lograr, recuperar nuestro Salto.
Miércoles 03 de Diciembre, 2025 161 vistas