Alejo Mussetti (6): Sobrio. Siempre atento para intervenir cuando fue necesario. Le costaron mucho las salidas con sus pies.
Agustín Echagüe (5): Gran despliegue. Alternó buenas y malas en defensa, pero no pudo gravitar en ataque.
Máximo Texeira (5): Aceptable labor. Estuvo bien en el juego aéreo y se debatió con los delanteros arachanes.
Kevin González (5): Atento en las coberturas y muy rápido para corregir errores propios de posicionamiento.
Bautista Sánchez (4): El rival volcó el ataque por su sector y él lo sufrió. No salió a jugar el segundo tiempo.
Ramiro Tafernaberry (5): Colaboró en defensa, pero no pudo gravitar en ataque.
Mauro Balbi (5): Siempre bien posicionado, brindó equilibrio pese a no tener tanto protagonismo con el balón.
Antonio Ramallo (6): El autor del único gol. Contribuyó en el orden defensivo y apoyó en cada una de las ofensivas salteñas. Le faltó claridad con la pelota.
Ezequiel Chivel (5): Aportó despliegue y fue ordenado tácticamente. No desequilibró nunca.
Enzo Izaguirre (7): Insoportable para la defensa rival. Corrió, presionó y sostuvo la pelota en los momentos más difíciles de Salto.
Bautista Medina (7): Participó de todas las acciones ofensivas y siempre agregó una cuota de criterio. Figura clave en la incidencia del gol.
Valentín Da Cruz (5): Aunque con algún desajuste, redondeó un aceptable trabajo.
Thiago García (5): Cooperó en el orden defensivo y brindó piernas frescas.
Andrés Arrúa (5): Entró para oxigenar al equipo en un momento complejo y lo hizo bien.
Mateo Díaz (X): Pocos minutos en los cuales se dedicó a hostigar a la defensa adversaria.
José Núñez (X): Casi no tuvo participación en el juego.
EL RIVAL
Joaquín Álvarez tuvo voz de mando desde el arco e importante con sus acciones para desactivar varias ataques salteños. Facundo Álvarez fue el mejor de la visita, jugando en varias posiciones a lo largo del encuentro, y en todas fue desequilibrante, con gran capacidad técnica y entendimiento del juego.
Joaquín Ferrer fue el que más intentó en su equipo. Aunque con algunos errores, lo más peligroso para el arco salteño surgió de sus pies.