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Domingo 06 de Septiembre, 2026 114 vistas

Hablemos de millones

Por el Dr. César Suárez
La expresión “un millón” siempre me sonó a mí y a cualquier contemporáneo como una imagen grandilocuente, enorme, inmensa, algo fuera de alcance, desorbitante, reunir un millón de pesos, un millón de personas ni que hablar de un millón de dólares.
Roberto Carlos, el famoso Cantautor brasileño quería tener un millón de amigos, si a cualquiera le realizaban una pregunta compleja, casi imposible de contestar se decía, esa es la “pregunta del millón”, expresiones exageradas para dimensionar una acción o un concepto, “te lo dije un millón de veces”, “un millón de gracias” por los que sea.
Ese millón para el común de la gente se veía como algo muy exagerado, lejano como en la estratósfera y así hemos vivido y crecido manteniendo ese concepto, sin embargo, las circunstancias han ido devaluando en forma progresiva esa idea cuando nos referimos sobre todo el dinero vinculado a la devaluación incesante de todas las monedas a nivel mundial.
Por ejemplo, tener un millón de pesos en la argentina es como tener 28 mil pesos uruguayos, un millón de riales (moneda iraní) son 40 pesos de Uruguay donde el concepto de millonario queda absolutamente devaluado, aunque el término sigue usándose como sinónimo de algo grandilocuente.
Uruguay de acuerdo a lo que marca la historia, en 1862 (hace 136 años) adoptó el modo “peso oro” que tenía un respaldo de casi 2 gramos por peso (1.967) lo que hoy sería el equivalente a 10.000 pesos (250 dólares por cada peso), eso le dio una gran respaldo y estabilidad al peso uruguayo por varas décadas, pero en 1914, con el inicio de la primera guerra mundial, ante la inestabilidad imperante se eliminó la equivalencia.
Para tener una idea más clara, en aquella época de peso oro, tener un millón de pesos era como hoy disponer de 250 millones de dólares.
En Uruguay, en 1938 comenzó la devaluación progresiva de peso en relación a otras monedas, sobre todo frente al dólar. Hubo una brusca devaluación que llevó la equivalencia a medio gramo de oro por peso.
En 1959 la equivalencia de un peso pasó a ser 0.136 gramos y el dólar pasó a valer 11 pesos, después se desencadenó la espiral inflacionaria, en 1967 la inflación alcanzó 135% anual y la suma devaluatoria fue tan grande que en 1975, en época de dictadura, el peso uruguayo de había devaluado tanto que las autoridades monetarias de entonces le sacaron 3 ceros, creándose el “nuevo peso” con una equivalencia de 2.50 pesos por dólar, pero este intento no frenó la inflación y las autoridades crearon una regulación del valor del dólar generando al cabo de unos pocos años un desfasaje cambiario (dólar barato) que acumuló presión hasta que en 25 de noviembre de 1982 saltó la llamada “tablita”, decretaron feriado cambiario y al reabrir el sistema bancario y el dólar que valía en el entorno de 14 nuevos pesos, paso a 20 pesos y a fin de ese mismo año ya valía 33 pesos seguida por una espiral inflacionaria hasta que en 1993 debido a la licuación extrema del peso, las autoridades de entonces resolvieron sacarle 3 ceros más, ahora al nuevo peso, transformando la moneda uruguaya en peso nuevamente con una equivalencia de 3.70 pesos por dólar.
Si no se le hubiese sacado 6 ceros, un dólar costaría en ese momento, 3 millones setecientos mil pesos y hoy un dólar valdría 40 millones de pesos uruguayos y un litro de leche costaría 45 millones de pesos.
Pero hablando de millones, hoy día, el 1% de las personas más ricas poseen más riqueza que el 95% de la población global, personas para las cuales 1 millón de dólares es un cambio chico dado que poseen cientos de miles de millones, cantidades que superan en varias veces el PBI de muchos países, incluyendo a Uruguay.