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Martes 19 de Mayo, 2026 95 vistas

IMAE cardiológico asiste hasta 3 infartos diarios y pide a controlar presión arterial

El IMAE cardiológico del Centro Médico de Salto asiste en promedio unos 3 infartos diarios de personas que provienen de todos los departamentos del norte del país. La asistencia en el Centro de Angiografía del Litoral sigue siendo clave para disminuir las consecuencias de un infarto y para solucionar lo que provoca el evento. En ese sentido se continúa con un nivel de asistencia alta entre pacientes que ingresan al servicio tanto desde ASSE como de la salud privada. Es importante recordar que los equipos de trabajo accionan de manera coordinada con el objetivo que el paciente llegue en tiempo y forma al procedimiento para tener una mayor probabilidad de solución que se logra con eficiencia en un alto porcentaje de las intervenciones.
INCIDENCIA DEL FRÍO
Los infartos aumentan hasta un 20% en invierno. El frío provoca vasoconstricción, lo que eleva la presión arterial y obliga al corazón a esforzarse más para mantener la temperatura corporal. Además, las infecciones respiratorias y los cambios bruscos de temperatura aumentan el riesgo cardiovascular. 
-Vasoconstricción: Para retener el calor, los vasos sanguíneos se estrechan, aumentando la presión arterial y la exigencia de oxígeno del corazón.
-Mayor esfuerzo: El cuerpo trabaja extra por las mañanas, cuando la presión arterial y el cortisol están más altos, haciéndolo un momento de mayor vulnerabilidad.
-Infecciones: Los virus estacionales (como la gripe) pueden inflamar los vasos sanguíneos y desestabilizar placas de colesterol previas.
CONTROLAR LA HA
La presión arterial también puede verse afectada por un cambio repentino en los patrones climáticos, como un frente climático o una tormenta. El cuerpo, incluidos los vasos sanguíneos, puede reaccionar a cambios repentinos en la humedad, la presión atmosférica, la nubosidad o el viento de la misma manera en que reacciona al frío. Estos cambios en la presión arterial relacionados con el clima son más comunes en las personas de 65 años y mayores.