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Jueves 02 de Abril, 2026 199 vistas

Impunidad sonora: Vecinos denuncian inacción ante ruidos molestos

La convivencia en Avenida Apolón entre Camino del Êxodo y Avenida Viera se ha vuelto insoportable para los vecinos, quienes denuncian que tanto la Dirección de Tránsito como la Policía "miran para otro lado" mientras vehículos con parlantes a todo volumen circulan sin control.

Lo que debería ser una norma básica de convivencia y cumplimiento de ordenanzas municipales se ha convertido, en palabras de los  vecinos, en "el colmo de lo absurdo". La proliferación de vehículos — autos y camionetas— equipados con sistemas de audio de alta potencia está afectando el descanso de quienes habitan en las avenidas mencionadas.

Una zona liberada

La indignación de los vecinos alcanzó su punto máximo tras un episodio reciente frente a la propia sede de la Dirección de Tránsito. Según testigos y crónica de CAMBIO, una camioneta con parlantes a un volumen estridente pasó por delante del edificio oficial con total impunidad. A pesar de que en el lugar se encontraban inspectores realizando exámenes, no hubo ninguna reacción para detener el vehículo ni para iniciar una persecución.

"Parece que desde Tránsito se controla lo que se quiere y lo que no se quiere 'se hace la vista gorda'", señala un informe de CAMBIO, destacando la desigualdad ante la ley: mientras a algunos ciudadanos se les exige el cumplimiento de la norma a rajatabla, otros gozan de una libertad absoluta para romper la tranquilidad pública.

El laberinto de las denuncias

Los testimonios  reflejan un estado de desprotección. Un vecino de la zona, relató el calvario de intentar canalizar las quejas a través de los canales oficiales.

"He llamado al 911, he ido a denunciar a la comisaría de la zona, he pedido teléfonos de superiores y denunciado ante el Director de Tránsito (Alberto Subì) pero nadie da bola", afirma con frustración.

En uno de los episodios más críticos, el vecino denunció la presencia de una camioneta que circulaba de forma reiterada hacia la zona de la costa con música ensordecedora. La respuesta policial, según su relato, fue desalentador: El patrullero llegó al lugar, pero los efectivos se limitaron a realizar compras en un comercio cercano (un "24 horas") y se retiraron sin intervenir. Al consultar por el resultado de mi denuncia, la respuesta oficial fue que "no habían encontrado nada". Así nunca van a encontrar nada.

El reclamo de soluciones

La problemática no se limita solo al ruido, sino a la falta de autoridad. Los vecinos exigen que la Policía actúe con firmeza en estos casos, procediendo a la retención del vehículo y la aplicación de multas severas por imprudencia y contaminación sonora.

Mientras las autoridades locales y las fuerzas de seguridad no coordinen una respuesta efectiva, el sentimiento de desamparo crece. "Una cosa es contarlo y otra cosa es vivirlo", concluye el vecino, resumiendo el sentir de un barrio que ya no sabe a quién recurrir para recuperar su derecho al descanso.