Por Carlos Arredondo
La referente del Centro Bullying Salto, Ingrid Figueroa, planteó una situación que preocupa a la organización: las dificultades que, según afirmó, encuentra para desarrollar actividades en escuelas de Primaria del departamento. Durante una entrevista realizada en Nuevo Tiempo, de Radio Salto, Figueroa explicó que en mayo viajó a Montevideo para plantear ante autoridades de ANEP los obstáculos que estaban encontrando. Según relató, el Centro llegó a trabajar en más de 25 escuelas de Salto y actualmente recibe entre 8 y 10 solicitudes mensuales de instituciones interesadas en realizar actividades. Sin embargo, afirmó que esas propuestas no siempre logran concretarse. “Específicamente estos obstáculos los tenemos acá en la ciudad de Salto. No en secundaria, en Primaria. No en Artigas, ni en Paysandú”, sostuvo. Figueroa manifestó que existe un proceso de “desprestigio” hacia la organización y reclamó que se pueda recuperar el diálogo con las autoridades educativas.
TRABAJO PREVENTIVO
El Centro Bullying Salto desarrolla actividades de prevención, orientación y acompañamiento ante situaciones de acoso y violencia entre pares. La organización fue declarada de interés departamental en 2023. Figueroa sostuvo que el equipo cuenta con profesionales de Psicología y Trabajo Social y que desarrolla talleres y actividades de sensibilización en diferentes ámbitos. La referente insistió en que el objetivo no es confrontar con las autoridades, sino poder trabajar con las instituciones educativas cuando estas solicitan su intervención. En ese sentido, la situación planteada abre una interrogante: si existen centros que demandan este tipo de actividades, ¿qué está impidiendo que esas intervenciones se concreten?
DEBATE SOBRE UN CASO PUNTUAL
La entrevista también abordó una denuncia presentada ante la Institución Nacional de Derechos Humanos y ANEP relacionada con presuntas situaciones en las que docentes habrían expuesto en grupos de comunicación información vinculada al estado sanitario de alumnos. Sobre ese caso, Figueroa evitó calificarlo directamente como bullying y señaló que no todo conflicto constituye acoso. Explicó que, para determinar técnicamente una situación de bullying, deben analizarse elementos como la existencia de víctima y hostigador, un desequilibrio de poder, la relación entre pares y la continuidad de las acciones. Consideró pertinente que los organismos correspondientes analicen la situación y planteó la necesidad de brindar herramientas a los docentes para enfrentar conflictos y situaciones vinculadas al uso de las nuevas tecnologías.
“EL TRABAJO EN RED NO SE ESTÁ REALIZANDO”
Más allá del episodio puntual, Figueroa vinculó las dificultades con una preocupación más amplia: la necesidad de fortalecer la coordinación entre las instituciones que trabajan con niños y adolescentes. El Centro participa en espacios vinculados a prevención del suicidio y salud mental infantil, y su referente entiende que esos ámbitos deberían traducirse en una mayor articulación. “Hay acá un tema de trabajo en red que no se está realizando”, afirmó.