Por Pablo Perna
Las bases filosófica zurdas en el mundo nació en enero de 1848 de puño y letra de un joven pobre, resentido, con ganas de triunfar y ser aristócrata, pero fracasó en el intento, logró casarse con una aristócrata prusiana con título nobiliario y dinero. Se codeaba con gente rica la que pedía dinero prestado y no devolvía, pero era demasiado vago por lo que murió fundiendo a su mujer, viendo como sus hijos morían en la miseria, sin fama y solo. A su entierro no asistieron más de 10 personas.
De las ventajas que le había dado la naturaleza fue que tenía buena pluma, por lo que un grupo de élite de Londres lo contrata para que realizara un panfleto claro y sencillo que lo pudieran leer y entender los obreros oprimidos y convencerlos de esta manera que comenzaran a jugar para los intereses de esa nueva élite. El joven no cumple con el encargo en tiempo habiendo ya recibido el pago, por lo que bajo presión y a las apuradas termina lo que sería en el futuro lejano la biblia zurda y que llamo: “Manifiesto Comunista”.
Tenía en esa fecha 29 años y su nombre fue Karl Marx. Esta biblia idealista de manera fortuita se hace famosa después de muchos años de la muerte del escritor. Lo irónico es que esas indicaciones de un cerebro con odio e inmaduro causaron mucho dolor y muerte en vano de millones de seres humanos y que aún hoy perduran en las cabezas de líderes mundiales y que Uruguay no escapa a esa excepción. El Presidente Orsi, el “Pacha”, Pereira, Díaz, entre otros muchachos del FA, siguen esa escuela ilusoria y romántica, que sin querer darse cuenta permite que ellos se llenan los bolsillos de dinero pagos por el Estado y sangren a la clase trabajadora que dicen defender.
Pruebas de ello sobran, basta repasar someramente las empresas y fuentes laborales que se han perdido desde que asumió Orsi la Presidencia: YAZAKI, la multinacional japonesa se trasladó al extranjero dejando 1.000 empleados sin trabajo; VERIZON, la gigante estadounidense de telecomunicaciones, cesó a 265 trabajadores para mudarse a Chile; UKG, empresa norteamericana de software, cesa a unos 300 profesionales; SABRE, central global de software de turismo ceso a 200 trabajadores; BASF, la gigante químico alemán, hizo recortes entre 300 y 400 trabajadores; Frigorífico Schneck, por falta de viabilidad financiera deja a 100 operarios afectados; CALCAR, la cooperativa láctea coloniense cerró dejando 80 trabajadores sin empleo; LACTALIS en Cardona, CLALDY en Río Negro colapsaron; queso ALPA en Nueva Helvecia, fundada en 1950 cerró definitivamente; FENEDUR (“La Gotita”), fábrica uruguaya, tras más de 60 años cierra; esta semana la láctea COLME tras un siglo de funcionamiento y los llantos de los trabajadores cierra.
A esto se le suma la última genialidad zurda, las guías electrónicas para el control del trasporte de cargas, que lejos de solucionar algo, busca la persecución y presión fiscal para engordar los bolsillos de los políticos burócratas, sin importarles que la medida expulsará a miles de uruguayos trabajadores que diariamente salen a recorrer el Uruguay para alimentar a sus familias y generar fuentes laborales. A los zurdos no les importa el destino de estos uruguayos con la escusa de seguir repartiendo la plata que no es de ellos y que tampoco saben cómo generarla.
Para más pruebas Ignacio Munyo, director de CERES que estuvo en Salto esta semana, informa que en los últimos 10 años en nuestra ciudad, que coincide con Gobiernos de izquierda, Salto cayó al lugar 17 de desempleo a nivel nacional y con una pobreza que araña el 20%, lo que significa que uno de cada cinco salteños no comen como corresponde. De ser la joyita del norte los zurdos lograron lo imposible, que una ciudad productiva y próspera cayera en ruinas.
La realidad es dura y los números no mienten, nos quedan cuatro largos años por delante para aguantar este temporal ideológico; ¡a tener memoria en el 2029-2030!, si llegamos con vida y memoria.
Viernes 12 de Junio, 2026 161 vistas