En primer lugar, debo agradecerte la oportunidad. Ayer cuando me acerqué a saludarte te manifesté el deseo de poder tener una conversación contigo. Suponía que, con lo ocupado que sueles estar, esperabas me dieras la oportunidad para dentro de algunas semanas. Me descolocaste cuando me dijiste que, si lo deseaba, podia ser mañana. Aqui estoy
Seré breve puesto no quiero hacerte perder tiempo escuchando lo infantil de mi planteo. Quería decirte que me fascina la sencillez de tu propuesta. Querías a tus continuadores en "mangas de camisa". No los querías estando junto a los destinatarios desde cualquier cosa que pudiese significar distancia o lejanía. Tampoco querías un cristianismo lleno de protocolos, o rituales muy sofisticados. Buscabas que todo fuese sencillez y naturalidad que es la mejor manera de estar cerca. Por eso tu gran preocupación de que no se tuviese reparo en estar disponible para lo que la realidad reclamase.
Me llama la atención (y me encanta) que a tu sencilla propuesta la hayas complicado con unas pocas palabras. "Trabajar por los niños y jóvenes" ya habría sido una fascinante propuesta de trabajo. Habria sido todo un comprometedor desafio. Pero no quisiste tu propuesta quedase alli. Añadiste "especialmente los de las clases populares" y eso hace que tu propuesta sea más jugada y exigente.
Son lugares donde, por imperio de las circunstancias, muchos valores se han perdido. Son lugares donde la violencia y las adiciones son moneda corriente. Faltan fuentes de posibilidades y sobran tiempo de ocio. Sobran ganas de bajar los brazos y faltan oportunidades para prolongar los sueños.
Hoy en día, en todos los extractos sociales, los jóvenes no son fáciles. Mucho más en las clases populares. Y tú quieres que sean esos los principales destinatarios de la tarea. No conforme con complicar la actividad propones algo que, muchas veces, se olvida o no se tiene en cuenta "Dar lo que la sociedad no brinda" Ello implica audacia, creatividad y búsqueda constante.
Pareceria no quieres que nos limitemos a una propuesta, por más exitosa que la misma haya sido. Siempre, con los pies sobre la tierra y estando atentos a la realidad, estar dispuestos a buscar nuevas propuestas. Ello requiere de mucho coraje puesto que, siempre, abriendo puertas y ventanas a la novedad y tal cosa no es nada sencilla. Eso requiere estar muy atentos a la realidad para poder descubrir, entre las muchas ofertas que existen actualmente, poder encontrar eso que no está y que sea de utilidad para niños y jóvenes. Parecería que lo importante es buscar y proponer sin tener miedo a equivocarse y deber rehacer los caminos. Ello es más cercano a tu propuesta que el limitarnos a una oferta que se prolonga en el tiempo por útil que la misma sea. Por suerte, para que esto sea posible, nos enseñaste a amar y confiar en Maria Auxiliadora. Para hacernos saber que no estamos solos ni que esta tarea responde a individualidades audaces. Lo tuyo es una propuesta sencilla, pero, también, exigente porque apoyada sobre la fe y, para ello, la cercanía de Maria y de la eucaristía. Tus primeros tiempos de actividad fueron de confiar, buscar y creer. Hoy estos tiempos, también nos motivan a andar desde esas tres realidades, aunque, muchas veces, nos movamos buscando certezas, éxitos o resultados.
No te hago perder más tiempo. ¿Cómo podemos hacer para mirarte un poco más y animarnos a transitar por los caminos que nos propones y no tener miedo a gastar la vida en ello?
Gracias por este momento y... ayúdame.