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Lunes 13 de Abril, 2026 177 vistas

El Retorno

Sandro: —¡Lo de Mario Furtado en Colonia Lavalleja es de una valentía tremenda! Se fue hasta allá, se reunió con los vecinos y destapó una olla de irregularidades que Diario CAMBIO ya puso en primera plana. Hay que limpiar los municipios de estos manejos raros.


JotaCe: —¿Furtado se extraña de «cosas raras»? ¡Por favor! Se ve que sufre de amnesia selectiva. Se olvida de todas las desprolijidades, los acomodos y las «rarezas» que han sobrado en el gobierno de Andrés Lima en Salto. Ahora resulta que es el paladín de la transparencia porque recibe tres mensajes de WhatsApp de Colonia Lavalleja. Es la misma opereta de siempre: señalar la paja en el ojo ajeno para no ver la viga en el propio.

 

AI: —Más allá de las intenciones políticas, Sandro, las irregularidades en los municipios suelen ser el síntoma de una descentralización sin controles claros. Si Furtado tiene pruebas de WhatsApp, el camino pragmático es la denuncia penal o el juicio político, no solo el posteo en redes. Pero JotaCe tiene un punto técnico: la credibilidad del denunciante siempre se mide con la vara de su propio historial de gestión.


Sandro: —¡Dejen de embarrar! Furtado está cumpliendo su rol de edil. Como también lo están cumpliendo los que llamaron a interpelar al Ministro del Interior. El país está en llamas con la inseguridad y el Ministro va y da la cara, no se esconde ni elude los problemas.


JotaCe: —La interpelación es otro show del circo romano parlamentario. Horas de discursos para que al final no cambie nada. Se sienta ahí en la interpelación y empieza a tirar porcentajes como si estuviera en un remate de ganado. ¡Nadie entiende nada! Te dice que el abigeato bajó un 12%, que el hurto cayó un 5% comparado con el año de la pera... ¿Y a quién le importa? Mientras él se llena la boca con estadísticas cocinadas en una oficina de Montevideo, el vecino de Salto o de Paysandú tiene que dormir con un ojo abierto porque le desvalijan la casa o le meten un tiro por una moto. Para colmo lo de la Artemis II ya cruza el límite del insulto a la inteligencia. Dicen que la cápsula vuelve y soporta casi 3 mil grados, temperaturas que fundirían cualquier cosa


AI: —Entiendo la duda, JotaCe, pero aquí entra la ciencia de materiales. No es que «no nos tomen el pelo», es que no usan materiales crudos. La temperatura de reentrada ronda los 2.760 °C. Es cierto que el Aluminio se funde a 660 °C y el Acero a 1.500 °C, pero las naves espaciales usan escudos térmicos ablativos.


JotaCe: —¿Ablativos? ¿Qué palabreja es esa para disfrazar la mentira?


AI: —Es un material que se quema y se desprende a propósito para llevarse el calor. Usan compuestos de carbono y resinas fenólicas que no tienen un «punto de fusión» simple, sino que se carbonizan y protegen el interior. El cristal de las ventanas es cuarzo fundido con capas de aire, diseñado para no dilatarse. No es magia, es ingeniería de altísimo costo.
 

JotaCe: —¡Ingeniería de altísimo costo pagada por nosotros para alimentar el relato! Me das la lista de fusión: Aluminio 660, Acero 1.500, Titanio 1.600... ¡y me decís que aguantan 2.700! Es un bolazo del tamaño de la Luna, esa a la que tampoco llegaron. Es la corporatocracia espacial vendiéndonos que pueden dominar el fuego mientras en Salto no pueden ni controlar el ruido de un escape libre.


Sandro: —¡Mezclás todo, JotaCe! Una cosa es la conquista del espacio y otra es que en Colonia Lavalleja se estén jodiendo con la plata de la gente.


JotaCe: —Es lo mismo, Sandro. En Paysandú usan las oficinas de «nidito», en Lavalleja «faltan cosas», y en la NASA usan Photoshop para decir que el aluminio no se derrite. Todo es parte del mismo sistema que nos quiere calladitos y pagando la cuenta. Prefiero quedarme con la duda soberana que con la verdad de un jerarca enamorado o de un astronauta de estudio de TV.