Por Dr. Fulvio Gutiérrez
La compra de una camioneta de alta gama por parte del Presidente de la República Yamandú Orsi antes de asumir el cargo para el cual había sido electo en el mes de febrero de 2025, derivó hace unos días, en una crisis política sin precedentes. No voy a detallar los hechos que son de público conocimiento, pero sí se impone analizar esta insólita seguidilla de hechos que fueron de exclusiva responsabilidad del Presidente Orsi, y afectaron seriamente a la institución presidencia de la República.
Todo comenzó a raíz de un relato hecho por la periodista Patricia Madrid, en el programa “Así nos va” de Radio Carve, donde la periodista analizó la compra de dicho vehículo a una empresa automotora de Canelones, destacando una serie de situaciones que podrían ser irregulares y violatorias de varias disposiciones legales, en virtud de quien era el comprador. Para colmo, el Presidente Orsi realizó una serie de declaraciones que, en lugar de aclarar el tema, lo fue oscureciendo cada vez más. Por ejemplo, se supo que en el precio de la compra se había acordado un descuento de U$S25.000, lo cual es totalmente desmedido para este tipo de compraventa, e ilegal en su caso por lo dispuesto en la Ley No. 17.008 de 25/9/998.
La entrega de dos vehículos, además de una suma de dinero para completar el monto del precio acordado y el hecho de que uno de esos vehículos, en su momento, había sido objeto de una rifa para, con su producido, solventar gastos electorales del FA, constituyeron otras violaciones a otras disposiciones legales. Con el ánimo de aclarar la situación, Orsi hizo declaraciones a la prensa y. finalmente, no se le ocurrió una mejor idea que realizar declaraciones exclusivas a cuatro medios de prensa digitando el nombre de cada uno de los periodistas invitados, lo que creó la reacción de los demás medios de prensa, que hasta acusaron al presidente de estar violando el sagrado principio de libertad de expresión del pensamiento. Finalmente, y seguramente con la finalidad de sanear este cúmulo de errores, Orsi resolvió donar la camioneta a la ANEP, para cubrir el traslado de alumnos de primaria, sin tener en cuenta si el vehículo se adecuaba a ese fin, ni en qué lugar del país se cumpliría con semejante destino, ni si, dado los irregulares antecedentes de esta compra, la titularidad sobre la misma podía ser traspasada válidamente.
En definitiva, todo lo hizo mal. No se sabe si Orsi actuó por decisión personal, ni si consultó con alguno de sus asesores. Lo cierto es que todo lo hizo sin planificación alguna, a impulso, alguna documentación que se fue agregando a medida que se le cuestionaba su actuación, documentación, la que, a veces era en parte ilegible. Lo que sí se descubrió, (además de las irregularidades ya analizadas) es que el Presidente no había cumplido con el pago de la patente de la camioneta, y que existían algunas multas impagas por infracciones de tránsito. En verdad, un escándalo.
Pero lo más grave de todo esto, es que el Presidente no dijo la verdad en muchos aspectos de la situación que había creado, y a exigencias de los periodistas, trató de salvar esas inexactitudes, y lo que en verdad aportó, fue la prueba de que efectivamente había mentido.
La conducta del Presidente Orsi, ha sido lamentable, Por decir lo menos. Es increíble las inseguridades y los mensajes contradictorios que dio en sus declaraciones, poniendo en aprietos a sus propios dirigentes que ensayaban distintos argumentos para respaldarlo. Algún dirigente de primera línea del gobierno del FA, recordó la importancia de la institución de la presidencia de la República, y dijo que “hay que cuidar al Presidente”. Estoy de acuerdo, pero quienes más tienen que cuidarlo son ellos. Si eso hubiera ocurrido, no estaríamos en estos momentos asustados por los hechos que protagonizó Orsi. Porque yo estoy preocupado, porque tengo miedo que lo ocurrido, lesione en definitiva a nuestro sistema democrático republicano. ¡Miren la tormenta política que armó Orsi por comprar una camioneta nueva!
Como dicen en campaña, no tiene “goyete”. Hace varios domingos atrás, y ante otras actitudes protagonizadas por el presidente, dije que no tenía talla para el cargo. Lamentablemente, tenía razón. El cargo le quedó grande.
Domingo 07 de Junio, 2026 363 vistas