Por el Dr. César Suárez
La salud individual y de las personas cercanas es una de las mayores preocupaciones que afectan la mayoría, vinculada a los síntomas que van surgiendo y que generan cierta incertidumbre antes de ser aclarados y en ocasiones, cuando son aclarados, también, así como otras afecciones silenciosas que se hacen evidentes como consecuencia de chequeos practicados en forma periódica.
Un gran número de enfermedades son circunstanciales, auto resolutivas en tiempos variables de acuerdo a la capacidad reparatoria del propio organismo, reparadas por el propio sistema inmunológico como lo son muchas enfermedades infecciosas, sobre todo virales, a veces dejando inmunidad permanente (varicela, sarampión, paperas entre otras) y en otras ocasiones, se curan por el momento pero suelen reaparecer cuando el sistema inmunológico “se descuida”, como el caso de los herpes, papilomas virales, gripes, entre otras, a veces por sí mismas en forma integral y otras ayudadas por algún tipo de medicación que ayudan a acelerar la curación o a atenuar secuelas, pero hay muchas otras enfermedades que son incurables y que acompañan a la persona por todo el resto de la vida en ocasiones por varias décadas y que requieren medicación permanente para lograr estabilidad.
Muchas de esas enfermedades permanentes, antes generaban un deterioro progresivo y hasta ocasionaban muertes tempranas pero los adelantos de la medicina han traído consigo una prolongación significativa del promedio de sobrevivencia en las últimas décadas (en 1950 el promedio de vida apenas superaba los 50 años y actualmente ya está muy cercana a los 80 años) pero para disfrutar de estos adelantos, los llamados pacientes tiene que tener una disciplina que contribuya a neutralizar deterioros sanitarios, cumpliendo con la conducta terapéutica indicada por su médico y no exponerse a noxas tóxicas que provocan deterioro biológico (tabaco, abuso de bebidas alcohólica, uso de drogas, exposición a ámbitos tóxicos, dietas desordenadas y abuso de comidas chatarra).
La realidad demuestra que cuando “hurgamos” en la realidad sanitaria de cada uno, no hay nadie totalmente 100% sano, siempre se detecta alguna debilidad o alguna predisposición y esta situación se va consolidando con el correr de los años de acuerdo a la predisposición de cada uno hasta que llega el momento que hay que comenzar a realizar “correcciones” para atenuar deterioros.
Los seres humanos comenzamos, luego de los 30 años a detectar limitaciones que se hacen más evidentes en personas que practican deportes de élite que comienzan a percibir una disminución de su rendimiento.
Cada uno comienza a flaquear de acuerdo a sus predisposiciones.
Dolores en articulaciones, trastornos circulatorios (fatiga, várices), sobrepeso, deterioro de la masa muscular, cansancio sin perjuicio a de la aparición de afecciones que se van haciendo más frecuentes con el aumento de la edad muchas de las cuales son incurables y que requieren de medicación permanente para intentar restaurar el equilibrio atenuar sus consecuencias (hipertensión arterial, diabetes, hipotiroidismo, trastornos digestivos, afecciones respiratorias, artrosis, psoriasis, infección VIH, varices, disminución de la visión, psoriasis, enfermedades autoinmunes, deterioro de la dentadura por nombrar algunas).
Todas estas afecciones, suelen requerir de atención continua para mantener el equilibrio y algunas de medicación permanente, en forma sistemática lo que lleva al uso de un número variable de medicamentos que van aumentando con el aumento de la edad.
Muchas veces, hay personas que se resisten a tomar medicación que resulta imprescindible para intentar mantener el mayor equilibrio posible, pero la realidad es que es necesario asumir con naturalidad esa rutina como si fuera un alimento más.
Cuando a mí me preguntaban durante cuánto tiempo debo seguir ese tratamiento es esas situaciones de afecciones crónicas en que se requerían medicación o conductas especiales y permanentes para mantener el mejor equilibrio, mi respuesta era invariable, hay que mantener el tratamiento por lo menos hasta que cumplas 120 años.
Domingo 29 de Marzo, 2026 86 vistas